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El reportaje en la club
Fecha: 13/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El insecto palo, Fuente: TodoRelatos
Soy reportera en una televisión regional, podéis llamarme Marina (Es un alias). Acudimos mi cámara y yo a una noticia de esas in situ, en un viejo polígono, no diré donde, la guardia civil había desmantelado un negocio de explotación de mujeres, todas extranjeras, era un puti-club llamado “La viña”, lo que iba a ser una noticia cualquiera se convertiría en la mayor aventura sexual de mi vida. Soy rubia, de peso normal, no tengo grandes pechos pero si un culo muy redondeado, estoy buena, no me da corte decirlo, y a pesar de estar soltera nunca he tenido problemas a la hora de ligar. Incluso el cámara que suele venir conmigo, un muchacho llamado Juan, me desea, lo se por como me mira, aunque es tan bueno que jamás me dirá nada. No obstante, y como suele decirse, mi único amor es mi trabajo. Llegamos allí y retransmitimos desde la puerta la noticia, la Guardia Civil había desarticulado una red de trata de blancas, casi todas mujeres, colombianas o ecuatorianas, después ya no había mucho que hacer, nos acercamos a la entrada, donde había un buen grupo de guardia civiles. --Si queréis entrar a grabar podéis—nos dijo uno de ellos—Pero acompañados por un agente. Juan y yo nos miramos, no era nuestra intención entrar porque la noticia ya estaba cubierta. --Como tu digas—dijo Juan. --Mejor tener imágenes de sobra—dije yo—Entremos. Así que entramos, más por curiosidad que por otra cosa. El local era un sitio normal… al principio, un bar, el secreto ...
... estaba detrás, en las habitaciones donde los puteros tenían sexo pagando, con la libertad que me da ser periodista me dispuse a entrar y caminé por un pasillo largo. Todas las habitaciones eran normales, con una cama en medio y una mesita, además del baño. Pero entonces llegué a una que me impresionó bastante y me detuve para mirarla. La cama estaba deshecha y las sábanas sucias, en ella y en el suelo, había fundas de condones tiradas y también pude ver alguno claramente usado, algo más escondido, casi debajo de la cama, podía verse un consolador que me pareció de un tamaño enorme, yo tenía varios pero ninguno como aquel, inmediatamente me imaginé como se habría sentido la pobre mujer víctima de la trata al tener aquel manubrio dentro de ella. También había ropa interior por el suelo, de varón y de mujer, eran braguitas y sujetadores que pretendían ser sexys, seguramente para llamar la libido del cliente. La visión de aquella cama, donde seguro se había sucedido una orgía espectacular, solo propia de las más depravada película porno, me excitó un poco, me imaginé a la mujer desnuda, rodeada de machos salidos siendo follada por turnos como una vulgar puta, lo que era, sin que ella pudiese emitir queja alguna ni hacer nada que no fuera obedecer, mamar y ofrecer sus agujeros para que fueran violados sin consideración. Me recordó a la cama que dejó esa influencer que se dejó penetrar por cien hombres y luego se arrepintió… aunque no mucho. Hacía semanas que ni me ...