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Brillando en Tacones II: La Bimbo que Soy
Fecha: 17/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos
... el vestido, los tacones imposibles, la postura de muñeca, el maquillaje exagerado. Finalmente, balbuceó: —¿Esteban…? Steffy, con una risita floja y moviendo la cadera, le contestó, coqueta: —¿Acaso luzco como un Esteban, Rodri? Ahora soy Steffy… Jiji. Rodrigo, entre incredulidad y sorpresa, la observó sin atreverse a dar un paso. Era como ver a un personaje de fantasía tomar vida frente a sus ojos. La voz Bimbo, vibrando de placer y control, le susurró a Steffy: “Hazlo pasar, putita. Deja que vea todo lo que tienes para él. Hoy eres su secretaria, su juguete, suya.” Steffy se apartó un poco, con gesto de invitación sumisa y provocadora. —Pasa, Rodri… quiero que veas todo lo que tengo preparado para ti… —dijo, estirando la mano y girando sobre sus tacones con la gracia ensayada de una bimbo feliz. Rodrigo entró aún incrédulo, la puerta cerrándose a su espalda mientras sus ojos recorrían una vez más el cuerpo y la nueva actitud de Steffy. Ella, sin dejar de sonreír, jugó con la punta de su cabello y, en su tono más tonto y coqueto, susurró: —He pensado muuucho en ti, Rodri… y estaba imaginando que tal vez… podría tener un nuevo puesto en la empresa. Rodrigo la miró perplejo, arqueando una ceja: —¿Un puesto? ¿De qué hablas, Esteb… Steffy? La voz Bimbo ardía en la cabeza de Steffy, dictando su fantasía sucia: “Dile que sí, putita, que el único puesto que quieres es de rodillas entre sus piernas, mamándole la verga y rogando por su ...
... leche. Que lo quieres adentro, llenándote la boca y la conejita, haciéndote rogar como la puta obediente que eres.” Steffy rió bajito, acercándose un poco más, el vestido negro subiendo apenas al caminar: —Sí, un puesto especial… Me encantaría ser tu secretaria personal, Rodri. Estoy dispuesta a hacer todo lo que me ordenes… Rodrigo, sorprendido y divertido, la retó: —¿Todo? Steffy asintió, mordiéndose el labio, sin apartar la mirada. Rodrigo sonrió, decidido a probar su obediencia absoluta. Le ordenó primero arrodillarse a sus pies y sacarle los zapatos, luego que gateara por la sala recogiendo unos papeles del piso. Después, la hizo quedarse en cuatro, con el vestido subido, mientras él la observaba en silencio, midiendo su entrega. Le mandó traerle un vaso de agua, pero con la condición de sostenerlo entre los dientes y caminar en tacones, meneando el culo para él. Steffy cumplía cada orden sin cuestionar, meneando las caderas, mostrando la tanga bajo el vestido, sintiéndose la puta sumisa y obediente de sus fantasías más sucias, disfrutando cada humillación y entrega. La voz Bimbo vibró aún más fuerte, excitada: “Eso, putita… obedece, muéstrate. Hazle saber que eres solo suya, que no tienes otro propósito. Cuando te acerques, déjate caer de rodillas, que vea lo fácil que es tenerte a sus pies.” Al regresar, Steffy, torpe y bimbo, tropezó con los tacones y cayó a los pies de Rodrigo. Él la levantó, sorprendido y divertido, pero también fascinado. Se ...