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Brillando en Tacones II: La Bimbo que Soy
Fecha: 17/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos
... ceremoniosa. "Ay sí Esteby... toda lisita y mojadita, brillando bajo el vapor... como una nena lista pa' lo que sea. Imagínate haciéndolo con espuma perfumada, en una tina de mármol rosa... tus piernitas abiertas, delicadas... ¡omg sííí, princesa pulidita jeje!" Sacudió la cabeza. Salió de la ducha. Secó su cuerpo con cuidado. Cuando fue al closet, todo le pareció... erróneo. Camisas, pantalones, zapatos planos. Todo era tosco, masculino, feo. "Ugh... no, no, no, amor. Eso ya no va contigo. Necesitamos algo que digaestoy lista para TODO. Algo ajustadito, brilloso, maybe rosadito jeje... plis no más ropa de señor triste." Eligió la ropa de siempre. No tenía otra cosa. Pero al caminar por la ciudad, la ropa comenzó a incomodarlo. Le apretaba mal, le rozaba, no lo dejaba respirar como quería. No era la talla: era el concepto. No se sentía vestido, sino disfrazado de algo que ya no era del todo. El metro estaba lleno. El traqueteo del vagón lo meció. El reflejo en las ventanas mostraba su rostro, su cuello más largo, su postura ligeramente arqueada. Las miradas no se detenían en él, pero su voz interna lo hacía sentir observada. "Ay Esteby, si supieran lo que llevas bajo ese pantalón... mmm... imagina cruzar las piernitas lentito, sintiendo la ropita interior frotar suavecito... como una nena traviesa que guarda un secretito delicioso jeje..." Bajó del metro temblando. A una cuadra de su oficina, la voz chilló: "AAAAH Esteby miraaa esa vitrina!! OMG ...
... SOSTENES!!" Era una tienda de lencería. Todo en satén, encaje, colores brillantes y sensuales. Transparencias. Cinturitas. Medias con encaje. "Entramos. YA. Vamos a vernos taaaan cute." Esteban no podía evitarlo. Entró. La vendedora, joven y maquillada como un sueño, lo miró con una sonrisa profesional. Llevaba una blusa ceñida de encaje rosa y un perfume dulce que llenaba el aire de una calidez inquietante. —Hola, ¿buscas algo especial? Esteban tragó saliva. Sus dedos se apretaban entre sí, nerviosos. Las luces suaves de la tienda hacían que todo se sintiera irreal, como si hubiese cruzado un umbral invisible. —Sí... digo, no. Es para un regalo. —Su voz tembló como una hoja al viento. "Ay Esteby, no mientas. Dilo. Se va a sentir tan rico cuando lo digas. Vas a ver cómo se enciende todo por dentro... como cuando te rozas sin querer... jeje." Esteban titubeó, la respiración entrecortada. Su reflejo en el espejo junto a los mostradores le devolvió una imagen que ya no podía negar. —Es para mí —dijo por fin, en un susurro, bajando la mirada, como si confesarlo le arrancara una capa vieja de encima. La vendedora asintió, sin juicio, pero con una chispa de complicidad en los ojos. —Entonces necesitamos algo que te haga sentir hermosa. No solo verte linda... sentirlo. Aquí adentro. —Le dijo, tocándose con delicadeza el pecho. Eligieron juntas. Un conjunto de lencería negro, con encaje tan delicado que parecía susurrar secretos al tacto. Al tomarlo ...