1. Un día cualquiera en la tienda con don Pepe


    Fecha: 19/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Sus Garcia, Fuente: CuentoRelatos

    ... toda su herramienta dura y gorda- eres toda una golfa, Susana y tienes con qué hija de la chingada -sentí cómo palpitaba su verga-.
    
    Yo: Mmmm…
    
    Don Pepe: Trágate todos mis mecos, puta… ahí te van, cabrona –en ese momento se vino a chorros, me llenó la boca de su lechita calientita y espesa, fueron varios chorros deliciosos, yo sé la seguí mamando con su lechita en mi boca, saboreándolo y sintiendo cómo poco a poco perdía lo duro- ay, no mames qué rico, Susy.
    
    Yo: Mmmmm….
    
    Don Pepe: Si sigues así te voy a tener que dar un aumento, chamaca –se la mamaba succionando lo último de sus mecos, como si fuera una manguera; en ese momento llegó un cliente, entonces don Pepe se subió el pantalón y salió a atender, mientras yo me fui al baño a lavarme y arreglarme-.
    
    La tarde pasó muy tranquila con respecto a los cachondeos de don Pepe, pero sí hubo muchos clientes, de hecho vino mi suegra a comprar unas y de repente le dice don Pepe que tal vez tarde un poco al salir, porque teníamos que acomodar unos productos nuevos –obvio era mentira- pero que él me llevaba. Mi suegra agradeció el gesto de amabilidad de don Pepe y le dijo que no había problema que ella llevaría a mi hijo a mi casa y esperaría a que yo llegara. Cuando se acercaba la hora de cerrar don Pepe empezó a darme señales de que algo pasaría una vez que cerráramos; volvió a tocarme las nalgas y darme arrimones.
    
    En efecto en cuanto bajamos la cortina empezó a besarme y manosearme toscamente, sin dejar de hacerlo me ...
    ... llevó a la trastienda, me metió la mano debajo de los jeans, me los desabrochó y empezó a bajármelos, me los quité, se sentó en el sofá y me senté sobre él, empezamos a besarnos, metió sus manos debajo de mi blusa, me la quitó, me quité el brasier y enseguida empezó a comerme las tetas y agarrarme fuerte las nalgas metiéndome el calzón entre mis nalgas como si fuera hilo. Le abrí la camisa y le acaricié su velludo pecho; le quité los pantalones y los calzones y lo volví a montar. Antes de sentarme sobre su verga le pregunté si agarraba un condón y se lo ponía.
    
    Don Pepe: No ni madres, yo no uso esas chingaderas; siempre te voy a coger a pelo, putita.
    
    Yo: Pero échemelos afuera, eh, don Pepe, no me vaya a embarazar –me senté en su pito ya bien duro- ay, no manches qué rica la tiene.
    
    Don Pepe: Se me hace que no te atienden como se debe, Susanita –ponía sus manos gordas y fuertes en mis nalgas y me jalaba hacia a él- por eso andas tan golosa, putita. Me encanta esa cara de golosa, Susy.
    
    Yo: Me gusta cómo coge, don Pepe.
    
    Don Pepe: Te gusta mi verga, putita?
    
    Yo: Está rica.
    
    Don Pepe: Te gusta más que la de tu esposo, puta?
    
    Yo: Sí… además él ya casi no me da, sólo a veces los fines de semana y yo necesito más que eso don Pepe.
    
    Don Pepe: Necesitas más verga, Susy? –asentí- quieres que yo te dé verga seguido, mamita? Eh? Quieres mis mecos, putita? –asentí- a ver dímelo.
    
    Yo: Sí, don Pepe, quiero que me coja, quiero su verga –me comía las tetas.
    
    Don Pepe: ...