1. Un día cualquiera en la tienda con don Pepe


    Fecha: 19/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Sus Garcia, Fuente: CuentoRelatos

    ... Quieres ser mi putita, Susy? –asentí- quiero escucharte, zorrita.
    
    Yo: Sí, quiero ser su putita, don Pepe.
    
    Don Pepe: Otra vez, Susy –sentí cómo “saltaba” su verga cuando lo dije-.
    
    Yo: Quiero ser su putita, don Pepe –así estuvimos unos minutos hasta que me vine bien rico, después me puso bruscamente de perrito sobre el sofá, me quitó los calzones y empezó a cogerme así; me encanta esa posición.
    
    Don Pepe: Tienes unas nalgas deliciosas, chamaca; no sabes cómo se me antoja tu culo cada que te veo, Susy –me pegó en las nalgas con su verga y luego la frotó en la entrada de mi panochta- estás bien pinche mojada, zorrita, qué rico babea tu papaya –me dio una nalgada no muy fuerte- escurres cabrón, Susy.
    
    Yo: Me tiene muy caliente, don Pepe; tenía mucho sin coger rico –en ese momento me la metió- ay, cabrón!
    
    Don Pepe: Te gusta, putita? Te gusta, Susy? Así quieres que te coja, zorrita?
    
    Yo: Ay, sí don Pepe, así me gusta que me la metan.
    
    Don Pepe: Se me antoja tu culito, putita; lo tienes bien cerradito, Susana. Te han dado por el culo, ...
    ... putita?
    
    Yo: No, don Pepe, nunca; duele mucho.
    
    Don Pepe: Yo te voy a enseñar, putita, te voy a romper el culo un día, Susana; vas a ver que te va a gustar, chamaca –me dio otra nalgada-.
    
    Yo: Ay, don Pepe la tiene bien rica; qué rico me coge! Más rico que mi esposo, de veras –la verdad también quería distraerlo del tema de darme por el culo, eso me asustaba- quiero sentir sus mecos en mis nalgas, don Pepe.
    
    Don Pepe: Quieres mis mecos, Susana?
    
    Yo: Sí, don Pepe, échemelos en las nalgas, quiero sentir sus lechazos, sí?
    
    Don Pepe: Quieres sentir mi lechita, putita?
    
    Yo: Ay, sí, por favor –entonces se la sacó, se la jaló unos segundos y entonces me echó sus mecos en mis nalgas, salpicándome hasta la espalda; después me embarró sus mecos con sus manos en mi espalda y mis nalgas-.
    
    Don Pepe: Así vete a casa, Susy, llena de mis mecos –me di la vuelta, me senté en el sofá y se la mamé un poquito para dejársela bien limpia; luego me vestí y Don Pepe me llevó a mi casa en su camioneta. Me besó y me pidió que le diera un beso a su paquete de buenas noches-. 
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