1. Compañeros de habitación - Capítulo 1: Llegadas


    Fecha: 22/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 1: Llegadas
    
    El taxi dejó a Luis frente a un edificio de ladrillo claro, algo feo pero funcional, como todo en ese barrio de Madrid que aún olía a verano vencido. El conductor ni siquiera se bajó para ayudarle con la maleta. A Luis le daba igual. Agarró el trolley por el asa, colgó la mochila de un solo hombro y subió los escalones de dos en dos, como quien está acostumbrado a moverse en espacios nuevos sin mirar atrás.
    
    Era el último día de agosto, pero hacía un calor húmedo y espeso. El colegio mayor San Eulogio se abría con puertas metálicas y ventiladores lentos que giraban en el techo de la recepción. Dentro, el aire tenía ese olor a recién limpiado que sólo dura las primeras semanas del curso. A Luis le gustaba.
    
    —Luis Romero, habitación 408 —dijo, con esa seguridad un poco descarada que no necesitaba ensayarse.
    
    Le entregaron una llave y una carpeta de bienvenida que no pensaba leer. Subió a pie, ignorando el ascensor pequeño, cargando su cuerpo fornido como quien no necesita economizar esfuerzos. Se detuvo ante la puerta, respiró hondo, y la abrió de golpe.
    
    La habitación era pequeña y calurosa, con una ventana abierta que dejaba entrar el sol como una bofetada. Dos camas estrechas, dos escritorios enfrentados, un armario doble. Todo en madera clara y sábanas blancas sin arrugar.
    
    —Bueno —dijo en voz baja, dejando la mochila caer sobre la cama de la izquierda—. Aquí empieza.
    
    Puso algo de música en el móvil, bajito, y empezó a deshacer la ...
    ... maleta. Camisetas anchas, pantalones cortos, deportivas. Todo práctico, todo suyo. No tardó ni diez minutos en llenar los cajones, y luego se tumbó en la cama sin camiseta, mirando el techo como si ya llevara semanas allí.
    
    Durmió un poco, conoció a algunos chicos en el comedor, bromeó, dejó caer que había jugado al rugby durante años y que tenía una beca deportiva. Alguien le ofreció una cerveza tibia. Dijo que no. Aún no.
    
    Volvió a la habitación a eso de las seis, con la piel sudada y los rizos oscuros pegados a la frente. Se tumbó de nuevo en la cama y se puso un podcast de fondo, esperando. No sabía nada de su compañero de cuarto. Sólo un nombre en la lista. Miguel.
    
    Fue el sonido de la llave lo que lo sacó de su modorra.
    
    La puerta se abrió con timidez, como si la habitación pudiera rechazar al recién llegado. Luis alzó la vista desde la cama y lo vio.
    
    Primero vio una maleta negra. Luego, unas zapatillas discretas. Piernas delgadas, largas. Y después un rostro de facciones suaves, con una mirada que le llamó la atención de inmediato. Era un chico alto, aunque no tanto como él, de complexión más fina, casi frágil, con el pelo oscuro peinado hacia un lado y unos ojos grandes, limpios, que lo miraron con una mezcla de curiosidad y nervios.
    
    —¿Tú eres Miguel? —preguntó Luis, incorporándose un poco.
    
    El chico asintió, cerrando la puerta con cuidado tras él.
    
    —Sí. Miguel Suárez.
    
    Luis sonrió, aún sin camiseta, dejando que el silencio entre ellos se cargara un ...
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