1. La amiga de mi prima (2/2)


    Fecha: 23/09/2026, Categorías: Incesto Autor: MarthaKC, Fuente: CuentoRelatos

    ... había invitado al grupo. Todos lo despreciaban. Siempre estaba buscando pelea y sintiéndose superior al resto.
    
    Cuando la orquesta finalizó el primer pase, hubo unos minutos de descanso en los que fuimos saludar a nuestros padres que estaban exhaustos de tanto bailar.
    
    –¡La noche es joven chicos! ¡Vamos a seguir dándole a las caderas! –decía mi padre con el cubata en la mano.
    
    Sara y yo nos despedimos de ellos y nos dirigimos a casa:
    
    –Menudo capullo tu…
    
    –Prefiero no hablar de eso, primito –me interrumpió.
    
    Caminamos en silencio hasta llegar.
    
    –Segunda prueba con tu amorcito, primo. ¿Recuerdas las normas?
    
    –Sí. ¡Gracias, Sara!
    
    Sonaron los dos golpes. Me desnudé. Me puse la venda. Y esperé.
    
    A los pocos minutos entró Lucía. De un salto se tumbó encima de mí de nuevo. Para mi estupefacción, agarró mis manos y las ató a las barras metálicas del cabecero de la cama con una cuerda. En su mano tenía un cubito de hielo que fue pasando muy despacio por mi cuello, bajando al ombligo y terminando en mis testículos. Mi polla ya estaba totalmente erecta, de nuevo, y el contraste del calor de mi miembro con ese hielo hizo que me extasiase de placer.
    
    Oí como tiraba el hielo al suelo.
    
    Esta vez no se entretuvo masturbando mi polla. Seguramente no querría que acabase todo antes de empezar (otra vez). Cogió mi mano e hizo que frotase su clítoris un buen rato. La sentía gemir. Como no pronunciaba palabra, el “mmmm” “mmmm” “mmmm” que salía de sus adentros me ...
    ... excitaba aún más, si eso era posible.
    
    Prosiguió cogiendo mi polla que por unos segundos hizo rozar con su sexo, para introducírsela dentro. Comenzó un baile de caderas que seguía el ritmo de la música que a lo lejos se escuchaba tocando en la plaza.
    
    Paró tras varios movimientos. Me abofeteó. Bastante fuerte la verdad. Y sacó mi sexo afuera.
    
    Sentí cómo se abría la tapa de un bote. Y entendí que era gel lubricante cuando un generoso chorro cayó en la punta de mi glande. Lo untó bien por toda la punta se elevó. Esta vez había cambiado el agujero, porque lo sentía más prieto y costaba más que entrase. Fue poco a poco introduciendo y sacando cada vez más centímetros de mi polla hasta que por fin llegó al fondo y se sentó con sus nalgas encima.
    
    Comenzó a subir y a bajar lentamente mientras, con su mano, agarraba por detrás de su culo mis testículos y los apretaba, masajeaba y volvía a apretar.
    
    Yo estaba a punto de correrme. Pero no podía hablar, asique gemí fuerte para que lo entendiera.
    
    Y así lo hizo. Se detuvo y se levantó muy deprisa. Yo no estaba entendiendo nada.
    
    Me desató las manos y sentí cómo salía.
    
    Tres golpes en la puerta.
    
    “¿Pero qué cojones? ¿Me ha dejado a medias?”
    
    Me incorporé y acabé la función con mi mano. La cantidad de semen acumulado por la excitación me sorprendió.
    
    Cuarto día.
    
    Me levanté el primero la mañana siguiente. Me serví un café y me salí al patio a disfrutar del aire fresco matinal. A los minutos apareció Sara.
    
    –Nuestros ...