1. Dos mujeres follando en unas regaderas


    Fecha: 25/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos

    Esto que les voy a contar sucedió hace varias semanas. Cerca de mi casa existe un club de varias actividades. Mi esposo y yo asistimos a jugar tenis los días sábados, pero como yo tengo disponibilidad entre semana, decidí inscribirme también los días miércoles. El tiempo que llevamos ahí nos ha ofrecido algunos privilegios como utilizar la piscina gratuitamente los días que esta no se utiliza para las actividades de natación, y específicamente esto sucede los días miércoles. Así que, después de entrenar un rato, puedo meterme a dar un chapuzón.
    
    Desde hacía un tiempo yo había notado algo extraño, y es que siempre que decidía marcharme a la piscina, una chica, creo que de mi misma edad, se la pasaba observándome y regalándome sonrisas coquetas. Por supuesto al principio pensé que eran ideas mías, pero después de un tiempo, noté que todas las veces que yo asistía a la piscina, me la tenía que encontrar.
    
    «Quizá le gustas», me había dicho Keev cuando se lo conté.
    
    Lo tomé a loco y no le di importancia, pero un día decidí que quería averiguarlo. En relatos anteriores ya he mencionado la relación tan compleja que tengo con mi esposo, así que cuando le comenté esto, solo respondió «Si decides follar con ella, menciónale que te gustan los tríos y que yo estoy disponible». Me reí y le di un codazo.
    
    El día miércoles decidí que saldría de dudas. Acudí al club a eso de las once y media de la mañana, justo la hora en la que solíamos encontrarnos, y a diferencia de otras veces ...
    ... en donde primero entrenaba, esta vez me fui directa a la piscina.
    
    La mujer llegó unos cinco minutos después, dejó su bolso en la silla y me saludó como de costumbre mientras se quitaba el vestido que cubría su diminuto bikini. Me permití mirarla. Era hermosa, de unos senos pequeños, pero culo grande, tenía unos muslos preciosos y era morena, de cabello rizado y largo.
    
    Después de que se tendiera en su silla, me puse de pie y me permití quedar a una distancia en la que pudiera verme. Me quité el short y la blusa que llevaba puestos y me quedé en una diminuta tanguita de hilo dental color amarillo y mi sostén de triángulos totalmente transparentes para que se me viera el pezón. Cuando me di la vuelta para colocarme el protector solar, la pillé mirándome el culo. Aquello la tomó por sorpresa e intentó iniciar conversación para encubrir su vergüenza.
    
    —Está haciendo un sol de infierno —me dijo.
    
    —Bastante, pero no hay nada que un chapuzón no cure. ¿Vienes?
    
    De inmediato se puso de pie y comenzó a seguirme. Afortunadamente a esa hora no había mucha gente cerca, ni siquiera los empleados, pues normalmente las clases de natación comenzaban de las dos en adelante.
    
    Decidimos meternos en lo menos hondo de la piscina, y mientras chapoteaba, procuré que mi culito quedase ante su mirada. Lo que siguió a continuación se desarrolló en un lapso de varios minutos, así que, para no hacerlo tan largo y llegar directamente a la acción, diré que hubo un momento en donde yo me acerqué ...
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