1. LNE (7). Noche de fiesta


    Fecha: 26/09/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... fondo. Si la fiesta iba a celebrarse, tendría que estar todo impecable o podría convertirse en un festival de legionella. O cólera. O tifus.
    
    —¡Maribel! —gritó César, saliendo del almacén con una bolsa de basura llena en mano—. ¿Vienes a exorcizar los demonios del polvo y la mugre?
    
    —¡César! ¡Cuidado con esa bolsa! ¡Puede que gotee!
    
    —Dudo mucho que el relleno de colchoneta del siglo pasado gotee algo que no sea falta de dignidad – César sonrió, pícaro—. ¿Me echas una mano?
    
    Maribel soltó un suspiro que olía a resignación y gel antibacterial.
    
    ***
    
    Entre colchonetas, pelotas gigantes y ese aroma inconfundible a linimento y pies, César cerró la puerta tras ellos con un sonoro clack.
    
    —¿Has cerrado la puerta? —preguntó ella, alarmada.
    
    —Obvio. No queremos manchar los pasillos.
    
    Maribel tragó saliva. Estaba segura de que había leído algo en un foro sobre este tipo de situaciones. Pero la teoría se le derritió cuando César se le acercó, olfateándola como quien prueba el aroma de un detergente nuevo.
    
    —¿Hueles eso? —susurró él—. Es la fragancia del peligro… y de alguien que usa desodorante sin aluminio.
    
    —No deberíamos…
    
    —¿Por qué no?
    
    César la miró. Flaca, con la cara llena de ángulos y aristas, nariz prominente, ojos pardos, labios finos perpetuamente tensos en un rictus de aprensión, y un cuerpo que parecía estar lleno de codos y rodillas. Y sin embargo, había notado cierta química, cierto ardor reprimido.
    
    Maribel suspiró, sin saber qué hacer las ...
    ... manos. Sentía un hormigueo extraño en el estómago, y aunque todas las señales de alarma de su cerebro estaba gritando, sentía un calor en su entrepierna, y no pudo evitar un prurito de emoción al saberse deseada por él.
    
    -Pero… ¿Y si…?
    
    -Son las siete. No hay nadie. Tú y yo. Solo tú y yo. Bueno, y esta pelota suiza que probablemente ha visto más acción que nosotros dos juntos.
    
    Maribel estaba tiesa como una barra de yoga. Pero también… algo en César —su irreverencia, su desprecio por los protocolos, su camiseta que llevaba ese mensaje con la frase “Error 404: compromiso not found”— la desarmaba. Literalmente.
    
    —Solo es… una inspección de colchonetas, ¿sí?
    
    —Claro, claro —dijo él, mientras la empujaba suavemente hacia una montaña de colchonetas azules—. Todo muy profesional… como el masaje tántrico que me dio una fisioterapeuta en Bali. O tal vez era una peluquera. No recuerdo.
    
    Ella soltó una risita nerviosa, sin saber por qué notaba una humedad revoltosa entre las piernas. Y entonces él la besó. Tímidamente al principio, con ese entusiasmo atolondrado de alguien que jamás leyó un manual. Pero Maribel, con sus labios siempre apretados por el estrés, se abrió. Como una tapa de desinfectante. Lenta, pero efectiva. Las manos de César jugaron en su cintura, alzando con atrevimiento su blusa.
    
    —¡Ah! Tus manos están frías —susurró ella, al notarlas en sus costados.
    
    —Tú en cambio… estás que ardes…
    
    Rieron. La tensión se rompió. Luego se encendió. Como el termostato ...
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