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Historias de Sabrina: Perdiendo la virginidad
Fecha: 05/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Fernando8090, Fuente: TodoRelatos
Hola a todos, soy Sabrina, y voy a empezar a publicar por aquí, algunas de mis experiencias sexuales, contadas desde mi punto de vista. Antes de nada, me describiré (aunque siempre puedes imaginarte la chica que más cachonda te ponga). Soy un poco bajita para lo que es la altura, un cuerpo más o menos delgado, cabello marrón que me llega por el hombro, ojos marrones, unas tetas no muy grandes, pero un culo espectacular. Siempre he destacado por eso, y los chicos siempre se me quedan mirando por la calle. Bueno, para la historia de hoy, contaré mi experiencia como niñera y cuidadora de ancianos, y como perdí mi virginidad debido a esta. Era verano, y acababa de cumplir los 18 años. Todos los veranos cuidaba del niño de unos vecinos, pero ese verano quería ganar más dinero para la universidad. Por lo tanto, accedí a cuidar del abuelo de esa familia, que ese verano iba a pasar las vacaciones por allí. El primer día fue bastante normalito, estuve en la casa, encargándome del niño, y charlando con el abuelo, que se llamaba Nicolás, de vez en cuando. Al principio era un poco difícil, porque estaba triste por la muerte de su mujer, pero tras un par de días, se le empezaba a poner buena cara cuando me veía. Tras una semana, las cosas se pusieron un poco raras. Cada vez que iba de un lado a otro de la casa, notaba como Nicolás me miraba fijamente. Sin embargo, cada vez que me giraba, él siempre apartaba la mirada. Pensé que a lo mejor eran imaginaciones mías. Algunos ...
... días me tocaba cuidarlos toda la noche, así que la familia me tenía preparada una habitación para que durmiese y pasase la noche ahí. Normalmente me iba a dormir después de cenar y acostar al niño, dejando a Nicolás viendo la tele. Cerraba la puerta, me quedaba en ropa interior y dormía, ya que en mi zona hace mucho calor por la noche. Sin embargo, una noche, algo me despertó. Abrí un poco los ojos, y vi la puerta entornada por un momento, con Nicolás asomando por ella. Para cuando me levanté, Nicolás cerró la puerta y se marchó. La abrí, y no había nadie. Busqué por la casa. El niño estaba en su cama, y Nicolás resulta que se había quedado dormido viendo la tele. Pensé que serían imaginaciones mías, así que volví a mi cama. Un par de días después, estábamos dando un paseo los tres juntos por la calle. En un momento dado, me agaché para atarle los cordones al zapato del niño. Mientras estaba acabando, sentí entonces una nalgada en mi trasero. Me giré, y solamente estaba Nicolás mirando para otro lado. Decidí no decir nada, y regresamos pronto a la casa. Esa misma noche, fue cuando empezó todo. Me tumbé en mi cama en ropa interior, como siempre, después de cerrar la puerta. Me costó dormirme, pero lo conseguí. Al menos, hasta que algo me despertó. Y esta vez no era un ruido de la puerta. Era Nicolás, que estaba tumbado en mi cama, desnudo, abrazándome por la espalda. Sin embargo, él estaba tocando y manoseando mis pechos con una mano, mientras que, con la otra, ...