1. Historias de Sabrina: Perdiendo la virginidad


    Fecha: 05/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Fernando8090, Fuente: TodoRelatos

    ... frotaba mi vagina a través de mis bragas.
    
    -¿Qué crees que haces? - Le grité.
    
    -Dándonos lo que necesitamos – Me contestó tranquilamente – Placer.
    
    -¡Me da igual! - Le grité - ¡Suéltame ya o ...!
    
    En ese instante, metió los dedos en mi vagina, pero a través de mis bragas. Por un instante noté un torrente de placer recorrer mi cuerpo. Quería parar, pero otra parte de mí quería seguir sintiendo esa sensación.
    
    -¿Ves cómo te gusta? Además, no estamos haciendo nada malo – Me susurraba al oído - Por cierto, no grites, no vayas a despertar al niño.
    
    Era raro. Quería irme, pero una parte de mí sabía que no iba a volver a sentir esa sensación por un tiempo. Mientras yo pensaba en todo eso, Nicolás desabrochó mi sujetador, dejando mis pechos al aire.
    
    Sin esperarlo, se puso encima mío, y empezó a chuparlos. Ahora ya sí que mi parte que quería seguir allí se hacía más grande. El placer que me daba ese viejo era increíble. Chupaba y lamí mis pezones como un profesional. Se sentía increíble.
    
    Entonces, Nicolás me dio la vuelta y me puso a cuatro patas. Notaba su pene pasando por mi raja del culo, llenándola de líquido preseminal. Sabía cuáles eran sus intenciones.
    
    Vale, como ya sabéis, aquí aún era virgen. A ver, había tenido novios, pero nunca llegamos a hacerlo plenamente.
    
    -¡Espera, no lo hagas! - Le grité - ¡Aún soy...!
    
    Ni puto caso. Nicolás me penetró hasta el fondo. Sentí un gran dolor al principio, pero luego de un rato, se convirtió en placer. A medida ...
    ... que Nicolás empezaba a penetrarme, sacando y metiendo su pene, el dolor se transformaba en placer.
    
    Era tal la sensación, que no me podía apoyar bien. Acabé tumbada, con el culo em pompa, que lo agarraba Nicolás, mientras lo penetraba.
    
    -Parece que aquí tenemos otro amiguito – Dijo de repente Nicolás.
    
    Del placer que recibía, no sabía a qué se refería, así que no caí en la cuenta, hasta que era tarde. Entonces, noté como el dedo índice de Nicolás se abría paso a través de mi ano.
    
    Se sintió como un pequeño extra de placer y dolor. Cuando lo metió hasta el fondo, pegué un pequeño brinco, y el me pegó una nalgada.
    
    -No te muevas tanto, perra – Dijo Nicolás - No me dejas moverme bien, y estoy a punto de correrme.
    
    Esas palabras activaron algo dentro de mí.
    
    -No correrás dentro de... -No pude acabar la frase antes de recibir otra nalgada.
    
    -Que te calles – Me contestó - Yo me correré donde quiera, incluido tu coño.
    
    Mierda. Por un lado, quería irme, pero por otro quería quedarme y seguir sintiendo ese maravilloso placer. Me agarraba a las sábanas, y la cama empezaba a chirriar más, a medida que Nicolás se movía más y más rápido.
    
    Sabía lo que significaba: estaba a punto de correrse. Pero no era el único, yo también sentía como un orgasmo venía sobre mí. Se sentía mejor que cualquier otro momento en el que me hubiese masturbado.
    
    La velocidad y el placer aumentaban cada vez más y más. Mierda. Aquí venía, y se sentía genial.
    
    Sin avisarlo ni planearlo, los dos ...