1. Mis vacaciones laborales (3)


    Fecha: 06/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: SaulOsorio, Fuente: CuentoRelatos

    ... sorprendido.
    
    Pamela: ¿Has estado espiando?
    
    Yo: Claro que no. Solo escuché que le das nalgadas cuando estaba entrando.
    
    Pamela: Ah, pues solo fue por el vóley arriba. Me emocioné y ya.
    
    Yo: ¿Y te parece bien eso?
    
    Pamela: Solo fue un juego Saúl. No sé por qué haces tanto escándalo.
    
    Yo: Porque se supone que son vacaciones, amor. Pero no hemos pasado mucho tiempo juntos, y pareciera que ni lo quisieras.
    
    Pamela: Pero porque tú estás trabajando, Saúl. Tampoco me voy a quedar aburrida. Paso demasiado en casa en Lima y ahora que tengo oportunidad de salir sin los niños, me reclamas y me celas. No me parece justo.
    
    Yo: ¿Y qué pasó en la mañana? Tu tanga en esa bolsa que te trajo Sergio.
    
    Se quedó callada unos segundos, sin saber qué responder.
    
    Pamela: ¿Qué tanga?… ¿De qué bolsa hablas?
    
    Yo: La bolsa que estaba metida entre esa ropa.
    
    Pamela: Esa bolsa la traje anoche. Era mi bikini. Sergio solo me trajo unos aretes. No sé qué más quieres que te diga.
    
    Yo: Solo quiero que me digas a dónde vas al menos. Te he tenido que buscar y sabes lo enorme que es este hotel.
    
    Pamela: Todo ha pasado tan espontáneo. No hemos tenido oportunidad de estar juntos.
    
    Yo: Bueno, ahora como última noche, tenemos oportunidad de hacerlo en la fiesta que dice Sergio.
    
    Pamela: Claro… – dijo sin mucho entusiasmo -.
    
    Yo: Tendré que ir un rato con don Teodoro, pero no demoraremos.
    
    Era la primera vez que podríamos disfrutar desde que llegamos. Pamela alistaba su vestido ...
    ... cuando Julio me avisó que don Teodoro nos esperaba. Nos dirigimos a su hotel, mientras yo aún lidiaba con los celos y la incertidumbre.
    
    Apenas llegamos, con don Teodoro empezamos a trabajar en el convenio. Más que nada él y yo, porque Julio no tenía nada que hacer ahí; solo intentaba hacer bromas como siempre. Desde que llegó, don Teodoro estaba molesto; recuerdo que incluso lo mandó a comprar comida en un momento.
    
    Don Teodoro: Ya corregimos todo lo que habían hecho mal, ahora vamos a redactarlo de nuevo – se giró hacia Julio -. Regrésate, hijo, estás estorbando nomás acá.
    
    Julio no dijo nada y se retiró con su aire socarrón. Me quedé solo con don Teodoro, y trabajamos durante horas. Cuando finalmente hicimos una pausa para comer, ya pasaban las nueve. Le pedí el teléfono para llamar a Pamela.
    
    Ring… nada. Ring… tampoco. Recién a la tercera contestó.
    
    Pamela: ¿Sí?
    
    Yo: Hola, amor, soy yo. ¡Al fin contestas! – traté de sonar divertido, aunque mi voz traicionaba preocupación -.
    
    Pamela: Me estaba alistando y Julio no respondió. Tuve que salir yo… ¿Ya estás en camino?
    
    Yo: Todavía no, tenemos que terminar acá. No sé cuánto más tomará. Te llamo cuando esté saliendo y vamos.
    
    Pamela: Pero si es a las 9, ¿cómo quieres que espere más?
    
    Yo: Ya sé amor, pero no vas a ir sola tampoco.
    
    Intenté no alzar mucho la voz, pero igual don Teodoro notó que discutía.
    
    Pamela: Entonces qué, ¿me quedo acá? – estaba claramente enfadada –
    
    Yo: Está bien, amor. Te llamo ...
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