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Mis vacaciones laborales (3)
Fecha: 06/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: SaulOsorio, Fuente: CuentoRelatos
... saliendo, ¿sí? Cuídate. Colgué sin esperar respuesta. Don Teodoro, que ya conocía de mi pasado con Pamela, me miró preocupado. Don Teodoro: ¿Cómo está Pamela y los niños? Yo: Bien, Pamela está en el hotel ahora. Los niños se quedaron en Lima. Don Teodoro: ¿No ibas a traerlos contigo? Yo: Esa era la idea, sí… pero surgieron problemas, así que solo viajamos Pamela, Julio y yo. Don Teodoro: Lamento ponerte en esta situación con Julio, hijo. ¿Por qué no trajiste a Pamela aquí? No la debes dejar sola. Yo: Oh, no, ella está allá con Julio. – Al decirlo me miró raro -. Pasa que su amigo nos está hospedando y nos dio esa habitación. Don Teodoro: ¿Están los tres en la misma habitación?… ¿No te incómoda eso? Yo: Sí… y sí me incomoda… pero estoy pendiente de ellos. No se preocupe, don Teodoro – forcé una risa -. Don Teodoro: Bueno, hijo, está bien. Pongámonos a terminar esto de una vez. Seguimos trabajando hasta casi la medianoche. Ya por salir, intenté llamar a Pamela cinco veces, ninguna respuesta. La preocupación de Teodoro era evidente. Yo: Debe estar ya durmiendo – dije para disimular mi vergüenza -. Bueno, don Teodoro, lo veo mañana. Salí del hotel y, claro, Julio se había llevado el carro. Tomé un taxi. Llegué cerca de la una de la madrugada a nuestro piso. Entré a la habitación: nadie. Ni Pamela ni Julio. “Estarán en la fiesta”, pensé. No tenía fuerzas para salir, pero no podía dejarla sola otra vez. Me cambié y bajé. Lo raro era ...
... que no había música. Llegué al lobby y pregunté a un botones, pero no me dio respuesta certera tampoco. Subí a la terraza: nada, apenas algunas personas, pero ninguna fiesta. “Quizás ya terminó”, me dije, y volví al cuarto. Pero Pamela y Julio no habían llegado. Decidí esperar despierto, pero el cansancio me venció. Al abrir los ojos, pasaban las cuatro. Pamela estaba en la cama, boca abajo. Olía a alcohol. Lo sorprendente: ropa que nunca había visto en ella, falda de jean, blusa de flores y tacones. El vestido verde que llevaba antes ya no estaba. Me acosté a su lado, sin saber en qué pensar. La mañana siguiente me despertó el alboroto de Pamela. Pamela: Hola amor -se notaba sorprendida, casi asustada al verme despierto- Yo: Hola. – me esforzaba por abrir los ojos -. Anoche no me esperaste. Pamela: Lo hice… Pero era ya tarde – se cubría apresurada -. Al levantarse, noté sus pezones marcados. No tenía sostén. Yo: ¿Estás sin sostén? Pamela: – se miró sorprendida – … sabes que no me gusta dormir con sostén. Me lo quité al llegar. Yo: ¿Y por qué la blusa? Pamela: Ahh… no sé, estaba muy cansada. Ahora vuelvo. Agarró su toalla y se fue volando al baño. Apenas me dio tiempo a abrir bien los ojos. Miré el reloj: ¡9:30! Yo: ¡Pamela, son 9:30! ¡Abre que tengo que ducharme rápido! Pamela: Ya salgo… Yo: ¡Solo abre! Un minuto después salió apurada. Me metí a la ducha de inmediato. Junto a la puerta estaba su ropa, pero solamente la blusa y el ...