1. Viaje con mis cuñadas (I)


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos

    ... no hizo nada de eso fue Camelia. Ella me cogió de la mano, me llevó a una habitación aparte y me dio mi primer beso. Un recuerdo imposible de olvidar.
    
    Ese día juré dos cosas: que nunca perdonaría a mi padre y que algún día volvería a ese lugar para reencontrarme con Camelia y sus hermanas. Lo primero intenté cumplirlo, pero cuando cayó enfermo me resultó imposible mantener el enfado. Fue precisamente esa enfermedad, larga y dolorosa, lo que hizo que nos quedáramos definitivamente en la capital, teniendo que aplazar cualquier otro plan o ilusión.
    
    En aquella época no era tan sencilla la comunicación a distancia. La llamada que hacía a mis amigas cada mucho tiempo acabó quedando en el olvido cuando la situación de mi padre se complicó. No me quedó más remedio que asumir que ellas serían como tantas amistades que prometí mantener y no pude.
    
    Mi padre murió pocos años después, dejándome un gran vacío y un nombre que siempre odié, y yo me centré definitivamente en los estudios. Tuvo que pasar mucho tiempo, y también muchas cosas, como una amarga ruptura sentimental, para que mi mente volviera a volar hacia el norte y recordara a esas niñas que, en verdad, nunca había olvidado del todo.
    
    Sin pensármelo dos veces, saqué un billete de tren, llené una mochila con lo esencial y decidí aprovechar mis vacaciones de Navidad para volver al sitio en el que más feliz había sido. Probablemente no las encontraría, pero nunca conseguiría descansar si no lo intentaba. En cuanto puse un ...
    ... pie en esas tierras, entré a la cafetería de enfrente de mi antiguo edificio y me senté, esperando reconocer a alguna de ella. Lo que no esperaba era que, dieciocho años después, pudieran reconocerme a mí.
    
    - Bart, ¿eres tú?
    
    - Vaya, ¡qué sorpresa! Pensaba que no os encontraría.
    
    - Mis padres se mudaron hace años, ahora vivo yo en ese piso.
    
    - Me parece increíble volver a estar aquí, nunca dejé de pensar en las cuatro.
    
    - Pues te alegrará saber que ahora somos cinco.
    
    - ¿En serio?
    
    - Así de sorprendidas nos quedamos cuando nos dijeron que Cleo estaba en camino.
    
    - ¿Otra niña?
    
    - Sí, aunque ya tiene dieciséis añitos.
    
    - ¿Cómo estáis?
    
    - Muy bien, la verdad. Pero, antes de nada... ¿sabes quién soy?
    
    La verdad era que no tenía ni idea. Las cuatro ya eran muy parecidas cuando eran niñas, así que tantos años después, la mujer que tenía delante podía ser cualquiera de ellas. Me había parecido tan atractiva, que deseaba que fuese Camelia, mi amor platónico, pero estaba tan contento que cualquiera me valía.
    
    Ante mi imposibilidad de adivinar de cuál de las hermanas se trataba, me acabó revelando que era Celina. Me quedé muy impactado, ya que la tercera de ellas siempre fue la que llamó menos mi atención, pero en ese momento estaba ante una mujer guapísima. Subí a su piso, que tan buenos recuerdos me traía, y estuvimos hablando durante horas.
    
    Yo le expliqué que mi padre había fallecido hacía años, que mi madre, dentro de la tristeza, estaba bien y que yo ...
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