1. Capítulo 11: el dolor de la libertad


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos

    Claudia despertó con un dolor de cabeza palpitante, como si su cerebro estuviera en constante vibración contra los muros de su cráneo. El sol de la mañana se colaba entre las cortinas del cuarto de Mariana, tímido pero insistente. No hacía falta abrir los ojos para saber que había dormido sin estar vestida… una vez más. Su cuerpo lo sentía: desnudo bajo la sábana, piel contra tela, suave y expuesta. Su pelo estaba revuelto, su boca seca, y en el estómago aún revoloteaban los vestigios del vino de la noche anterior.
    
    Pero nada de eso era lo peor.
    
    No. Lo peor era la sensación entre sus piernas. El plug seguía ahí. Firme, cálido, invasor. No grande, pero sí suficiente como para recordarle con cada movimiento, cada cambio de posición, que no estaba sola dentro de su propio cuerpo. Era como si algo ,o alguien hubiera dejado una marca invisible en ella. Como si su cuerpo hubiera sido reclamado por algo que no podía sacudirse con una ducha ni con el paso de las horas.
    
    w3Se estiró lentamente, tratando de ignorar la pulsación que venía de abajo, de donde el plug latía con vida propia. Su piel era de una palidez suave, casi translúcida, como porcelana. Sus pechos, pequeños pero firmes, subían y bajaban al ritmo de su respiración. Sus caderas, delicadas y redondeadas, no tenían el porte de una mujer, sino el de una niña que aún no terminaba de entender su propia forma. Pero era precisamente esa aparente inocencia lo que la hacía más vulnerable. Más deseable. Más fácil de ...
    ... romper.
    
    Mariana ya estaba despierta. Estaba sentada en la esquina de la cama, con una taza de café en las manos y una mirada entre divertida y preocupada. Su cabello rubio caía sobre un hombro desnudo. Tenía puesta solo una camiseta larga, y sus piernas estaban cruzadas debajo de su cuerpo.
    
    —¿Cómo te sientes? —preguntó, sin levantar la voz. Más como una caricia que como una pregunta.
    
    Claudia se incorporó con lentitud, frotándose los ojos, como si así pudiera borrar la noche anterior. No respondió de inmediato. Se limitó a tocar el cordón del plug con dos dedos, como si confirmar su presencia fuera necesario.
    
    —Como si hubiera muerto y despertado en el infierno —murmuró finalmente—. Pero al menos no recuerdo todo. Gracias al vino.
    
    Mariana esbozó una sonrisa triste.
    
    —Eso es lo que queríamos, ¿no? Que no recordaras demasiado.
    
    Claudia asintió, aunque en sus ojos había un destello de miedo. Era una especie de agradecimiento hacia la borrachera que la había ayudado a cruzar la línea, pero también un resentimiento por no haber tenido el control suficiente para decidir qué quedaba y qué no en su memoria.
    
    —¿Y ahora qué? —preguntó—. ¿Qué hago con esto? —señaló el plug con un gesto de la cabeza—. Si Javier me pide prueba de que lo llevé puesto todo el tiempo… no tengo idea de qué hacer.
    
    Mariana se inclinó hacia adelante, apoyando los codos sobre sus rodillas.
    
    —No lo sé aún —dijo, con honestidad— Pero lo pensaremos. No voy a dejar que te haga más daño, Claudia. No ...
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