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Capítulo 11: el dolor de la libertad
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... de WhatsApp. Cosas que parecían sacadas de una fantasía prohibida o una pesadilla. Dildos. De todo tipo. De todos los colores. Algunos realistas, con venas marcadas y un aspecto casi aterrador. Otros eran de plástico brillante, como juguetes que no deberían estar en manos humanas. Algunos eran pequeños, apenas una promesa de placer. Otros eran monstruosos, más gruesos que su muñeca, más largos que su antebrazo. Claudia tragó saliva. Había dildos de doble extremo, diseñados para satisfacer a dos personas a la vez. Había bolas chinas de diferentes tamaños, algunas tan pequeñas que parecían diseñadas para niñas, otras tan grandes que Claudia no podía imaginarse cómo alguien las introducía. Había esposas de cuero, mordazas de tela y metal, incluso una máscara de tela negra con agujeros solo para los ojos. Cosas que daban miedo solo de verlas. Cosas que, en otro contexto, podrían haber parecido divertidas. Pero allí, en ese cajón, parecían una colección de amenazas silenciosas. Y al fondo, como si fuera el trofeo más importante, estaba el plug anal más grande que había visto en su vida. Era de color negro, con venas marcadas y un extremo tan ancho que Claudia sintió un escalofrío solo de imaginarlo dentro de alguien. Al lado de ese, su propio plug parecía un juguete de bebé. Pero lo peor, o lo mejor... no sabía bien, era el strap-on. Era enorme. Negro, brillante, con una base ancha que parecía diseñada para encajar entre las piernas de alguien. El pene de plástico ...
... era tan largo como su brazo, y tan grueso como su muñeca. Claudia no podía dejar de mirarlo. Era grotesco. Aterrador. Y sin embargo, algo en su interior se movía al verlo. Una chispa de imaginación que no debería haber estado allí. Una pregunta que no quería hacerse. ¿Qué se sentiría tener algo así dentro? Claudia retrocedió un paso, como si el cajón fuera una boca que pudiera tragarla. Cerró los ojos un momento, tratando de borrar lo que había visto. Pero no podía. No del todo. Se llevó una mano a su vientre, justo por encima del plug. No era grande. No era amenazante. Era, como había pensado, el más pequeño de todos. Y una vez más, sintió gratitud hacia Mariana. Gracias. Por no haber sido cruel. Por no haber sido cruel con ella porque dentro de todo siempre hacia que lo malo se lo menos malo posible, Pero también sintió miedo. Porque si eso era lo que Mariana tenía… si eso era lo que usaba… entonces, ¿qué otras cosas no había visto Claudia? ¿Qué otras cosas no sabía? ¿Qué otras cosas Mariana quería enseñarle? Claudia dio un paso atrás. El baño seguía allí, esperándola. Pero por un momento, solo por un momento, no quería ir. No quería lavar ese cuerpo que había sido tocado por cosas que no entendía. No quería olvidar lo que había visto. No quería borrar la sensación de que había algo más, algo oscuro, algo prohibido, que estaba comenzando a despertar dentro de ella. Pero no era el momento. No aún. Cerró el cajón con cuidado. Con fuerza. ...