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Capítulo 11: el dolor de la libertad
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... a caer, pero que nos íbamos a hacer juntas y que me llevaria a cruzar limites una y tora vez Mariana bajó la mirada. Por primera vez, no era solo placer lo que transmitía. Era… arrepentimiento. No de lo vivido. De lo que podría haber sido. —Fue difícil —dijo—. Porque no fue solo sexo. No fue solo placer. Fue… todo. Fue conocerme. Fue perderme. Fue aprender que podía sentir más de lo que imaginaba. Que podía entregar más de lo que creía. Pero también… que podía destruirme si no me detenía a tiempo. Claudia se movió. Esta vez, no fue solo el cuerpo. Fue el alma. Algo en ella entendió. No con palabras. Con sentimientos. Con una conexión que no sabía que tenía. —Lucía fue… y sigue siendo —corrigió Mariana, con una sonrisa triste—, una de las personas más importantes de mi vida. Me salvó. Me reconstruyó. Me enseñó a no tener miedo. Pero también me enseñó que hay veces en las que tener miedo no es malo. A veces… es lo único que te mantiene con vida. Mariana se quedó en silencio. No por no tener más que decir. Sino porque ya no hacía falta. Ya lo había dicho todo. —Por eso me alejé —dijo—. No porque no la amara. Porque sí la amaba. Porque sí la deseo. Porque sí la necesito. Pero porque si seguía con ella… no habría vuelto. Me habría perdido del todo. Y aunque parte de mí quería eso… otra parte sabía que no podía permitírmelo porque tenia que conocerme a mi misma, saber quien era y que queria. En el camino que seguia seria siempre la compañera pero no sabria si yo ...
... iba con ella o solo la seguia. Claudia no respondió. No sabía qué decir. No sabía si sentir pena. O envidia. O miedo. O deseo. O todo junto. Mariana la miró. Directo a los ojos. Como si estuviera viendo algo más que su cuerpo. Como si estuviera viendo su alma. Su deseo. Su miedo. —Por eso te cuento esto —dijo—. Porque a veces… necesitas saber que no estás sola. Que no eres la única que siente cosas que no entiendes. Que no eres la única que se deja romper por alguien que te ama tanto como para destruirte. Que no eres la única que no sabe si eso es amor… o si es solo una forma de sentirte viva. Claudia tragó saliva. No respondió. No podía. No sabía si quería seguir escuchando. O si ya se había escuchado a sí misma. —Y por eso —concluyó Mariana, con una sonrisa que no era feliz, pero tampoco triste—, hay mucho más que contar. Porque en poco tiempo, vivimos mucho. Tanto, que a veces no sé si fue real o si solo fue un sueño del que desperté… demasiado tarde. Claudia cerró los ojos. Y por primera vez, no fue el dolor de Javier lo que llenó su mente. No fue el miedo a perder a Daniel. No fue la culpa. Fue Lucía. Fue el granero. Fue el palo. No fueron los dedos. Fue el deseo de ser invadida. De ser tomada. De ser rota. De ser amada. Y por primera vez… no supo si eso era algo malo. Mariana se quedó callada por un momento. El silencio entre ellas no era incómodo. Era necesario. Era como una pausa en medio de la tormenta, un espacio para respirar después de haber ...