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Los tentáculos del pulpo
Fecha: 10/10/2026, Categorías: Zoofilia Autor: shadoangel, Fuente: TodoRelatos
... de peces de todos los colores nadando a su alrededor. Entre las rocas vislumbró estrellas de mar, erizos e, incluso creyó atisbar una morena, medio oculta en una grieta entre las rocas. Pero lo que más sorprendió a la profesora fueron un par de enormes y escurridizos pulpos que se deslizaron entre sus piernas al pisarlos sin querer, causándole un agradable cosquilleo. Tras nadar unos minutos, la arqueóloga se sentó en una roca sumergida en la orilla a la que la erosión del agua había dado una forma redonda, casi como si fuera un asiento. Sentada en esa roca, podía estar dentro del agua de cintura hacia abajo y dejar el resto de su cuerpo fuera, para que se bronceara con el sol. Arqueó la espalda, disfrutando del agradable calor de los rayos del sol sobre su piel y la frescura del agua cristalina. Aunque de nuevo, un cosquilleo en los pies la sacó de sus pensamientos. Marta abrió los ojos, temiendo que fuera uno de sus alumnos, pero sorprendida vio entre sus piernas al enorme pulpo de antes. Enroscando sus tentáculos entre los dedos de sus pies. - ¡Oye!- Exclamó, divertida.- Yo no soy tu comida. Pero el pulpo parecía haberle cogido gusto a los diminutos y juguetones pies de la profesora. Tal vez creyendo que se trataban de algún sabroso pez, los rodeó con sus tentáculos, arrancando a la chica una sonora risita cuando las ventosas se adhirieron a la planta de sus pies. Los tentáculos del pulpo, de color marrón ocre y de dos dedos de grosor, se enroscaron en sus ...
... tobillos. Marta, esta vez algo inquieta, intentó quitárselo de encima, pero el pulpo al notar el tirón se aferró aún más entre sus piernas. - ¡Maldito bicho!- Masculló la chica, estirando con fuerza las puntas de los tentáculos que tenía metidas entre los dedos de sus pies. El animal, al notar los tirones, subió hacia los muslos de la chica, aferrándose con fuerza a ellos, buscando refugio entre sus piernas, creyendo que las manos de Marta eran una especie de depredador. Algo asustada, la arqueóloga marina, se levantó para intentar salir del agua y quitarse de encima al molesto animal, pero con sus piernas aprisionadas por los gruesos y fuertes tentáculos del pulpo, no consiguió mantener el equilibro y se vio cayendo de bruces al agua. Inquieta, dio un par de brazadas, moviendo frenéticamente las piernas, intentando sacarse al animal de encima. El pulpo, cada vez más asustado, se aferró a la chica intentando buscar refugio allí dónde se creía más seguro. - ¡Maldita… ahhhyyyy!- Gritó sorprendida la profesora, aunque acto seguido se puso la mano en la boca para silenciar sus gritos. Como alguno de sus alumnos la escuchara y se acercase, ella se moriría de vergüenza. Y es que el pulpo había encontrado “refugio” entre los glúteos de la profesora. Marta notaba la boca del animal mordisqueando la fina tela del bikini, con sus fuertes tentáculos enroscados alrededor de sus muslos, presionando y pegándose allí dónde pocos hombres habían estado autorizados a poner sus ...