1. Los tentáculos del pulpo


    Fecha: 10/10/2026, Categorías: Zoofilia Autor: shadoangel, Fuente: TodoRelatos

    ... apartado de las fauces de ese depredador que la había atacado… Sí, esa parte del cuerpo vulgarmente conocida como “tetas”. Esta vez, sin tela que las cubriese, las ventosas del pulpo se aferraron con fuerza a los pechos de Marta, mientras sus tentáculos se enroscaban alrededor de sus pechos y sus pezones, estrujándolos con fuerza a medida que la cabeza del pulpo se adhería a su torso.
    
    Pero esta vez Marta no intentó quitarse al animal. Tuvo que ponerse las manos a la boca para silenciar otro grito al notar como dos de los tentáculos del segundo pulpo, el que tenía metido entre sus nalgas, se deslizaban a través de la braguita de su bikini. El pulpo se sorprendió al rozar con sus tentáculos algo suave, blando y viscoso. Creyendo que se trataba de algún tipo de bivalva o almeja, su instinto le gritó “comida”, así que deslizó sus tentáculos un poco más, metiéndose en esa suave y agradable cavidad recién descubierta a ver si encontraba alguna delicia para meterse a la boca.
    
    Un estremecimiento recorrió a la profesora de pies a cabeza al notar los dos gruesos tentáculos adentrándose dentro de su vagina. Sorprendida se sentía completamente incapaz de hacer nada, la viscosidad de la piel del pulpo hacía que ambos tentáculos se deslizaran sin esfuerzo dentro de ella, enroscándose en su cavidad vaginal como nunca nada había hecho. Intentó agarrar el pulpo para sacarlo de allí pero inmediatamente tuvo que volver a colocarse las manos a la boca para reprimir otro sonoro grito. Ahora ...
    ... sí que no podía permitirse que ninguno de los universitarios la viera o su reputación y su dignidad quedarían completamente arruinadas.
    
    La profesora volteó su cuerpo, tumbándose boca arriba, y arqueó la espalda al notar como otro de los tentáculos del pulpo se metía entre sus nalgas, “explorando” el agujerito de su ano. Nunca había probado una doble penetración, ni siquiera con consolador, así que la sensación de los tentáculos dentro de su vagina sumada a la del tercero metiéndose en su culito le causó una sensación electrificante que la hizo estremecer de pies a cabeza.
    
    Por otro lado, los tentáculos del segundo pulpo se enroscaban cada vez más alrededor de sus pechos, apretándolos y estrujándolos como si quisiese sacar jugo de ellos. Con la cara manchada por la tinta, la profesora se sentía completamente violada por ese par de pervertidos animales.
    
    Poco a poco Marta notó como sus músculos se relajaban y cada vez sus esfuerzos por quitarse de encima ese par de octópodos eran más torpes e inútiles. Entonces recordó haber leído hace tiempo que algunas especies de pulpo eran capaces de segregar una sustancia paralizante para facilitar la captura de presas. Aunque insuficiente para poner en riesgo la vida de una persona adulta como ella, esa sustancia viscosa, que poco a poco penetraba en su cuerpo a través de los poros de su piel y, sobretodo, por su cavidad vaginal, iba aturdiéndola haciéndola incapaz de defenderse.
    
    El pulpo que tenía aferrado al pecho, al ver que ...
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