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El paraíso del cornudo (extracto)
Fecha: 13/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
EXTRACTO DE MI NUEVA NOVELA "EL PARAISO DEL CORNUDO" ................. Alma entró en el salón y se sentó en el sofá, pero en el extremo contrario al que yo ocupaba. Sonreía con expresión de guasa. Estaba claro que me había visto tocarme. Se mordió una uña mirándome fijamente, sabiendo que me estaba poniendo nervioso. La misma postura, la misma uña, la misma expresión que la de su hermana cuando maquinaba algo. Era como la fiera ablandando a la pieza a la que pretendía cazar. —Te estabas haciendo una paja… —afirmó de pronto sin abandonar su sonrisa maquiavélica. —De eso, nada… —negué—. Me estaba rascando. —Anda, no mientas… —dijo y se acercó a mí unos centímetros arrastrando el trasero sobre el sofá—. Te estabas tocando —y luego prosiguió—: ¿Con quién hablabas, con alguna amiguita…? Me molestó la alusión, yo no tenía amiguitas, ¿qué se creía? —Pero, ¿qué dices…? —A ver si vas a ser tú el que le pones los cuernos a mi hermana… y lo que busca ella con mi marido es venganza… —No fastidies, Alma —salté mosqueado—. Yo solo le he puesto dos veces los cuernos a Leire. Y las dos han sido contigo… Bueno, casi, porque por fortuna no llegó a suceder nada. Alma se incorporó lo suficiente para volver a moverse hacia mí. Ya solo nos separaban unos centímetros, si volvía a acercarse iba a tocarme con su pierna izquierda y las bobadas de la mañana volverían. No es que me importara. O, mejor dicho, no me hubiera importado de no tratarse de ella. Estaba lo ...
... suficientemente cachondo como para haber saltado sobre mi cuñada de haberse tratado de otra mujer. Pero a Alma la tenía pánico. —¿Por fortuna? —rió con la risa irónica que en otro tiempo solo exhibía para despreciarme—. No fastidies, si estás caliente como un mono. Te habría hecho un favor… y lo sabes… —Vete a… —iba a decir un taco, pero me callé al ver que volvía a acercarse a mí. Intenté escapar de ella, pero para hacerlo tendría que haberme levantado del sofá, ya que el brazo de mi lado me impedía alejarme de ella. Mientras decidía qué hacer, la oportunidad de huir desapareció. Alma se situó a un par de centímetros de mí, me puso la mano en el muslo más cercano y me lo apretó. —Hummm… —soltó de manera desvergonzada—. A pesar de que no haces casi ejercicio, tienes unos muslitos de lo más delicioso… Te aconsejo que ni se te ocurra depilártelos. Manuel lo hace por lo de la natación y no es lo mismo. Un hombre debe tener pelos en las piernas… y cuanto más morenos mejor. Debía de ser su día de suerte, porque mi vello era muy oscuro y cubría mis piernas como decía que le gustaba. Pero yo seguía sin estar por la labor. —Para, por favor… Le sujeté el brazo con una mano para que no avanzara. La otra mano intentaba cubrir mi entrepierna. Pero la tienda de campaña que se me había formado era difícil de disimular. —Y esa pollita está que revienta… jajaja. Le sujeté firmemente de una mano y ella me amenazó con la otra. Abandoné la protección de la entrepierna y ...