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Juegos del deseo - Ammy - Cena familiar 08
Fecha: 14/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... oscuro del vecindario, haciendo que se viniera dentro de mí en cada ocasión, sintiéndome miserable por condenar a ese chico a hacerse cargo de una responsabilidad que no le correspondía, pero iniciando a partir de esa noche la historia que juntos escribiríamos, donde lo convencería de que él me había embarazado, una noticia que lo hizo muy feliz, que incluso lo motivó a proponerme matrimonio y casarse conmigo, creyendo en el inmenso amor del que le hablé miles de veces, el mismo que nació tiempo después, cuando al fin logré dejar atrás a ese bastardo a quien una vez entregué mi corazón. Fue así como Eliot conoció el mundo, a partir de un engaño que fragüé con toda alevosía, dándole un padre a mi bebé, a un hombre que lo amó con todo el corazón a pesar de que fueran tan diferentes, de que mi hijo mostrara esa sangre pesada que me recordó cada día a su verdadero padre, siendo el cretino del que seguramente ese imbécil que me abandonó hubiera estado orgulloso - dije, tal vez con una dureza innecesaria, llevada por lo mal que me ponía recordar al hombre que me dejó a pesar de que tendría a su hijo. Por un momento toda la sala se quedó en silencio mientras Eliot lloraba y me miraba con una rabia que parecía mucho más peligrosa que cualquier otra actitud que hubiera mostrado en su vida, que me hizo tener miedo y desviar mi atención de él, pues a pesar de todo sabía que me merecía ese odio, que me merecía cualquier cosa que me dijera o me quisiera hacer, pues lo había engañado ...
... durante toda su vida, de la misma forma que engañé a quien fuera mi esposo. - Años después llegó Chris y con él mi esposo al fin pudo tener al hijo que lo llenó de orgullo y alegría, con quien compartía todo, el heredero de la tienda que tanto trabajo le costó construir y que amaba casi tanto como me amaba a mí, a la que entregó una gran parte de su vida. Claro que eso jamás implicó que abandonara a Eliot a su suerte, para nada, pues a pesar de que mi hijo decididamente se mantuvo alejado del negocio familiar, como el buen padre que era le pagó la carrera que quiso estudiar y luego le ayudó a abrir su primera farmacia, y ¿Cómo podría no hacerlo? Si a los ojos de mi esposo, Eliot era su primogénito, aunque nunca se hubiera llevado bien con él, aunque siempre hubiera sentido que algo había entre los dos que no los dejaban ser padre e hijo de la forma como mi marido lo hubiera querido. Un nuevo silencio, una vez más mi mirada se encontró con la de Eliot, pero en esa nueva ocasión, puede ver, con un infinito miedo en el corazón, que mi hijo ya no lloraba, solamente me miraba como si quisiera matarme en aquel preciso instante, como si deseara que en ese preciso momento se detuviera mi corazón y simplemente dejara de respirar. - Lamento decir todo esto, hijo - comenté, mirando a Eliot a los ojos - tal vez lo mejor hubiera sido llevarme este secreto a la tumba, así podrías haber vivido en paz sin tener idea de lo que pasó, creyendo que tu padre solamente fue un hombre con ...