1. Consulta médica


    Fecha: 15/10/2026, Categorías: Incesto Autor: lcainfep, Fuente: TodoRelatos

    La consulta del ginecólogo se encontraba en un edificio antiguo, con paredes de piedra y una atmósfera serena. Acompañé a mi hija Ana, una joven de 17 años, a la consulta del Dr. Martínez. Ana, con su cabello castaño y ojos verdes, era la viva imagen de la inocencia y la belleza juvenil. Normalmente, estas cosas las hacía su madre, pero ese día ella no podía acompañar a Ana. Al entrar, el Dr. Martínez nos recibió con una sonrisa cálida y nos indicó que tomáramos asiento. "Ana, hoy te haremos un chequeo general para asegurarnos de que todo esté en orden," dijo con tono profesional.
    
    Mientras el médico comenzaba con las preguntas rutinarias, noté la presencia de un joven en una esquina de la sala. Era Carlos, el sobrino del Dr. Martínez, de apenas 16 años. Sentí una mezcla de nerviosismo y excitación creciendo en mi interior. Al parecer seriamos tres los que íbamos a ver a mi hija desnuda.
    
    El Dr. Martínez se dirigió a nosotros. "Juan, Ana, este es mi sobrino Carlos. Me gustaría que participara en la exploración. Quiere ser médico de mayor y yo quiero que aprenda sobre la anatomía de las mujeres para cuando se eche novia ¿Les importa?"
    
    "Para nada, Dr. Martínez," respondí, sintiendo una oleada de excitación.
    
    Ana, con un tono tímido, respondió: "Está bien."
    
    Ana se dirigió a la sala contigua para cambiarse, dejándome solo con el médico y su sobrino. Cuando regresó, vestida con una bata blanca que apenas cubría su cuerpo, el Dr. Martínez la guio hacia la camilla y ...
    ... comenzó el examen. Sus manos, firmes y seguras, recorrieron el cuerpo de Ana, palpando suavemente cada zona. El doctor iba bajando la bata, dejando finalmente sus pechos redondos y blancos a la vista de los tres hombres que no podíamos apartar los ojos.
    
    El médico comenzó palpando suavemente los hombros de Ana, sus dedos firmes pero delicados. Lentamente, sus manos se movieron hacia los brazos, descendiendo con una precisión que denotaba años de experiencia. La piel de Ana, suave y cálida, respondía a cada toque con una leve tensión, pero su confianza en el proceso era evidente.
    
    Cuando las manos del Dr. Martínez llegaron a los pechos de Ana, se detuvieron un momento, como si estuviera evaluando la mejor manera de proceder. Con un movimiento lento y deliberado, comenzó a palpitar suavemente, sus dedos explorando cada centímetro con una atención meticulosa. Ana emitió un suave gemido, una mezcla de incomodidad y placer, pero no se movió, confiando en que el médico sabía lo que hacía.
    
    El Dr. Martínez, al sentir la respuesta de Ana, notó un aumento en su propia excitación. Sus movimientos se volvieron un poco más firmes, sus dedos presionando ligeramente los pezones de Ana, quien respondió con otro gemido, esta vez más pronunciado. El médico, con una mezcla de profesionalismo y deseo, continuó su exploración, sopesando los pechos de Ana, evaluando su firmeza y sensibilidad.
    
    Ana, aunque incoherente, sentía una oleada de calor recorriendo su cuerpo. Sus respiraciones se ...
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