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Consulta médica
Fecha: 15/10/2026, Categorías: Incesto Autor: lcainfep, Fuente: TodoRelatos
... médico. Carlos, con manos temblorosas, introdujo un dedo en la vagina de Ana, quien se arqueó de placer. "Perfecto. Ahora, introduce dos dedos y muévelos en un movimiento de vaivén," continuó el Dr. Martínez. Carlos siguió las instrucciones, sus dedos moviéndose dentro de Ana, quien gemía de placer. El Dr. Martínez, satisfecho, insistió a su sobrino que acelerase la penetración con los dos dedos. Mientras el chico le metía dos dedos con violencia a mi hija, yo estaba acariciando sus pechos y el doctor estimulaba el ano y el clítoris de Ana. El cuerpo de mi hija estalló en un violento orgasmo. Sin dejarla descansar, El Dr. Martínez se habia bajado los pantalones y los calzoncillos y se posicionó entre las piernas de Ana, su erección evidente. Con un movimiento firme, penetró a Ana, quien emitió un gemido de sorpresa y placer. "Carlos, observa cómo se mueve esta zorra," instruyó el médico, su voz entrecortada por el esfuerzo. Carlos, con ojos muy abiertos, observaba cada movimiento de su tío, mientras el Dr. Martínez comenzaba a moverse dentro de Ana, sus embestidas firmes y profundas. Ana, con los ojos cerrados, se abandonaba al placer, sus gemidos llenando la sala. Después de unos minutos, el Dr. Martínez se retiró, su respiración acelerada. "Carlos, ahora es tu turno," dijo, con una sonrisa satisfecha. "Vamos,chaval, enséñale a esta putilla cómo se hace," añadió, dirigiéndose a Ana con un tono más soez. Carlos, con manos temblorosas, se acercó a Ana y, ...
... con una mezcla de nerviosismo y excitación, la penetró. Ana, ya excitada por el anterior encuentro, respondió con gemidos de placer, moviéndose al ritmo de Carlos, quien, al principio inseguro, poco a poco encontró su ritmo, sus embestidas volviéndose más firmes y profundas. "Muy bien, guarra, así se hace," comentó el Dr. Martínez, observando con satisfacción. Finalmente, con un grito de éxtasis, Carlos alcanzó el clímax, su cuerpo temblando de placer. Se retiró, su respiración entrecortada, y se dirigió a su tío con una sonrisa de satisfacción. El Dr. Martínez se volvió hacia mí. "Juan, ahora es tu turno. Penetra a tu hija mientras Carlos y yo continuamos con nuestro examen," dijo, su voz firme y autoritaria. Me acerqué a Ana, mi respiración entrecortada. Con manos temblorosas, comencé a penetrarla, sintiendo su calidez y humedad. Ana se arqueó, un gemido escapando de sus labios. El Dr. Martínez y Carlos continuaron su examen, sus manos moviéndose con precisión, masturbando a Ana mientras yo la penetraba. Finalmente, con un grito de éxtasis, Ana alcanzó el clímax, su cuerpo temblando de placer. El Dr. Martínez y Carlos, satisfechos con su examen, se retiraron, dejando a Ana y a mí solos en la sala. Me recosté junto a mi hija, mi respiración aún acelerada. "Todo está bien, Ana. Todo está bien," dije, mi voz llena de emoción y alivio. Ana se acurrucó contra mí, su cuerpo aún tembloroso, mientras salíamos de la consulta, dejando atrás un recuerdo inolvidable.