1. Noche de lluvia


    Fecha: 15/10/2026, Categorías: Intercambios Autor: Karl058, Fuente: TodoRelatos

    Fue él quien nos abrió la puerta y, después de todas las reticencias que le puse a mi marido, éstas desaparecieron al ver aquella sonrisa tan amplia. Su mujer estaba en la cocina acabando de preparar la cena y allí mismo nos presentamos nosotras mismas. Me contó que era bióloga y trabajaba en un laboratorio de investigación. Qué interesante. Yo no hago nada, le dije. Ella me miró y las dos nos echamos a reír. Congeniamos enseguida y, así como somos las mujeres, nos contamos nuestras vidas en unos segundos.
    
    La cocina conectaba con el comedor a través de una pequeña abertura en la pared y a través de ella veía las miradas que me lanzaba su marido, miradas que me ponían demasiado nerviosa porque estaba centrada en la conversación con su mujer, pero no podía dejar de mirar esa sonrisa que todavía permanecía en su cara.
    
    Por la otra parte, una puerta conectaba la cocina con un pequeño jardín aunque a aquellas horas de la noche apenas se veía nada pero permitía escuchar el sonido de la lluvia. Todo aquel conjunto de casa y personas, me hizo sentir muy bien, algo que pensé que sería imposible segundos antes de entrar en la casa.
    
    Los hombres se tomaban una copa y hablaban del trabajo, del jefe y seguro que estaban poniendo verdes a sus compañeros.
    
    Ella, con su conversación abierta y fluida, tampoco dejaba de sonreír haciéndome preguntas retóricas de vez en cuando que yo contestaba con una simple sonrisa mirándola unos breves momentos.
    
    En un momento dado, ella se paró ...
    ... y gritó: “las alarmas”. ¿Qué pasa con las alarmas?, le pregunté. Se había acordado que no había puesto las alarmas en el laboratorio y eso era crucial para ella. Bueno, mañana las pondrás. No, no, tengo que ir ahora. ¿Ahora? Sí, solo será un momento. ¿Me acompañas?
    
    La miré extrañada sin saber qué decir pero ella casi me arrastraba. Después de explicarle a su marido lo que pasaba nos pusimos los abrigos, subimos al coche y nos pusimos en marcha. Soy una despistada, se repetía a cada momento. Y aunque yo intentaba calmarla, sólo conseguía ponerla más nerviosa, así que decidí callar.
    
    El laboratorio estaba en un pequeño polígono, subimos, encendió la luz y comprobó que todo estaba en orden.
    
    Cuando iba a salir después de que ella apagara la luz, noté que sus manos me cogían de la cintura, se acercó a mí y sin más, me dio un beso en los labios. Me quedé paralizada, sin poder moverme. Todo estaba a oscuras, apenas nos veíamos las caras y el único sonido que oía era el de la lluvia de la noche y el de mi corazón que se aceleró súbitamente. Ella me volvió a besar, esta vez metiendo su lengua en mi boca. Cerré los ojos y me dejé llevar. No me sentía mal y si a ella le gustaba, la iba dejar hacer.
    
    Solo una vez me besé así con una mujer pero hacía muchos años, apenas lo recordaba pero ahora, con ella saboreándome los labios, volví a revivir aquella experiencia. Noté cómo sus manos se posaban sobre mis pechos y cómo empezó a desabrocharme la camisa. Me soltó el sujetador con ...
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