1. Noche de lluvia


    Fecha: 15/10/2026, Categorías: Intercambios Autor: Karl058, Fuente: TodoRelatos

    ... gran habilidad y empezó a masajeármelos.
    
    ¿Te gusta?, me preguntó. Solo pude asentir con la cabeza porque sabía que sería incapaz de articular palabra. Después, ella misma se desabrochó y se desnudó completamente haciendo lo mismo conmigo.
    
    No te preocupes, me decía de vez en cuando para que no me asustara pero yo me sentía cada vez más a gusto. Cogió mis manos e hizo que le tocara todo el cuerpo. Nuestros pezones se rozaban y nos hacían estallar de placer. Al final solo llevábamos los zapatos de tacón. Ella estaba ardiente de pasión, pasión que me iba contagiando por momentos.
    
    La oscuridad fue desapareciendo conforme los ojos se iban acostumbrando a ella, al igual que yo me acostumbraba a aquellas manos y labios que se paseaban por todo mi cuerpo, haciendo que mi placer fuera en aumento. Ahora ya la tocaba sin que ella me dirigiera, lo cual la hizo sonreír. Yo en cambio no podía hacerlo y solo buscaba sus pechos con mi boca, su sexo con mis manos y su cara con mis ojos.
    
    Ella estaba en mitad de un orgasmo, se lo notaba. La estaba masturbando con gran placer mutuo. Su sexo era pura adrenalina y mis dedos entraban y salían con gran facilidad hasta que cerró las piernas con fuerza tirando la cabeza atrás y cogiendo mis pechos con fuerza. ¿Te estás corriendo?, le pregunté, pero era incapaz de contestar.
    
    Me pregunté si su marido no la hacía feliz, pero yo misma me contesté. Eran cosas distintas y lo que ella necesitaba de mí era diferente de lo que pudiera darle su ...
    ... marido.
    
    ¿Quieres tener un orgasmo? Me preguntó. No, he disfrutado mucho con el tuyo, le dije. Es tarde. Ella asintió, nos vestimos y volvimos rápidamente.
    
    En la casa, los dos hombres habían puesto la tele y la miraban sin hablar. Las conversaciones de los hombres terminan pronto, pensamos las dos mirándonos, con una mirada de complicidad.
    
    Pusimos la mesa y les explicamos que aunque todo estaba bien, teníamos que revisarlo todo por si acaso. Nos sentamos cruzando las parejas, yo al lado de su marido y ella al lado del mío. Ninguno lo preparó pero parecía que todos lo buscábamos inconscientemente.
    
    Después de cenar nos sentamos en los sofás en los que cabíamos los cuatro sin problemas. Esta vez nosotras dos nos sentamos juntas y nuestros maridos intercambiaron sus parejas de forma que mi marido estaba al lado de ella y a mi lado estaba el suyo.
    
    Hablábamos de tonterías, de la comida, del trabajo, del tiempo, de nuestros gustos. Las manos empezaron a moverse tocando manos y piernas sin rubor. Nosotras reíamos a cualquier cosa y nuestras miradas se cruzaban de vez en cuando.
    
    En un momento dado, ella me dio un beso rápido en mitad de una sonora carcajada. ¿Qué estaba haciendo? Mientras estábamos solas me gustó, ¿pero allí? Fue apenas un segundo y yo esperaba que ellos lo vieran como algo normal que hacemos las mujeres. Pero entonces su marido se me acercó y me besó. Yo veía cómo me miraba mi marido y cómo su mano empezó a buscar la pierna de ella.
    
    De pronto se ...