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Termino dentro de mi novia Irene y mi prima Blanca se da cuenta
Fecha: 20/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos
... día por la tarde, los manda por correo electrónico. De ser así, mañana mismo podríamos estar disfrutando juntos. —De acuerdo, flaquito. Nos quedamos dormidos sin ropa y con las ventanas abiertas. Era verano. Mis papás estaban encantados con mi relación y dejaban que Irene se quedara a dormir. Era maravilloso no tener que ocultar una relación. Pasearnos, besarnos, darnos mimos y pasar tiempo con nuestras familias. Era mi sueño cumplido. Aunque lo había soñado con Blanca. Las pruebas salieron todas negativas, por suerte. Me estaba enamorando de Irene, pero su pasado de puta en la escuela no se podía borrar así de fácil. Pero como dije, todo estuvo bien. Nos hicimos las pruebas juntos, en ayunas y muy temprano. Luego nos fuimos a disfrutar del día. Por la noche nos llegaron los resultados a mi celular. Nos abrazamos. —No te la vas a acabar al rato, cabrón —dijo con un tono de puta que me volvió loco. Por fin esa mujer sería totalmente mía. Decidimos pasar la noche en su casa ya que sus padres estaban fuera de la ciudad. Servimos vino y comenzamos a besarnos. —Te amo, Irene —dije cuando le quité la blusa para liberar esas tetas en ensueño. —Yo a ti, flaquito. Apúrate, te necesito dentro de mí. Noté la diferencia que ambos teníamos en el enfoque de esa noche. Por mi lado, yo buscaba una experiencia tierna y llena de amor. Irene, que quién sabe cuánto tiempo había estado sin tener una verga sin condón dentro de ella, quería tener la mía lo más pronto ...
... posible. No la iba a defraudar. Me desnudé en pocos movimientos y la llevé a su cama. Besé sus tetas, la abrí de piernas y me hundí en ella. Qué sensación. —Escúpeme en la boca, cabrón. —¿Qué? —Abrí los ojos, me agarró con la guardia baja. —Que me escupas. Nunca había vivido algo así con Blanca. Me pareció muy raro pero obedecí. —Así, papi —dijo en un gemido —cachetéame las tetas. —Irene… —Hazlo, cabrón, cógeme, hazme tuya, relléname de tu lechita, llevo meses esperándolo. Vi entonces lo verdaderamente viciosa que podía ser Irene. Seguí obedeciendo. —Ahórcame. Dios mío, esa mujer estaba loca y yo más por estar dispuesto a obedecerla. Con cada orden cumplida, mi verga se hinchaba más dentro de ella. —Cógeme, no pares, no pares… —intuí la inminencia de su orgasmo y aumenté la fuerza de mis embestidas. —Desléchate, papi, lléname el coño de su semen… —gritó al venirse. Volví a obedecer. Vaciarme en Irene fue indescriptible. Llevaba todo el día deseando hacerlo y cuando logré mezclar mi semen con sus fluidos, me sentí realizado. No la saqué hasta que estuvo flácida de nuevo. Quería disfrutar de la sensación de las paredes vaginales de mi novia el mayor tiempo posible. Cuando salí de ella, me quedé un momento observando su coño. Quería ver mi gran cantidad de semen gotear de su coñito. Me tumbé junto a ella y la abracé. Ese fin cogimos tantas veces que mi glande se irritó al igual que sus paredes, pero nos daba igual. Nos despedimos con mucho ...