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Termino dentro de mi novia Irene y mi prima Blanca se da cuenta
Fecha: 20/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos
... amor antes de que regresara a mi casa a dormir antes de volver a la universidad el lunes. Si las cosas con Irene marchaban de maravilla, con Blanca iban empeorando. La semana siguiente sólo cogimos una vez y fue más porque ambos estábamos calientes que por el amor que nos teníamos. Descargué mi leche en ella con potencia, pero en realidad imaginé que lo hacía dentro de Irene. Mi actitud sospechosa levantó las alarmas de mi prima. —¿Qué te traes? —dijo con hostilidad mientras se vestía. No pude con la culpa y confesé. —Eres un cerdo, cabrón, un mentiroso, ¡me lo prometiste, Enrique, lo prometiste! —chilló entre llantos. La quise abrazar pero me dio una cachetada y se fue del hotel a pie. Fui a buscarla a su casa pero no estaba ahí. Manejé por la ciudad buscándola sin éxito. Dos horas después al fin me escribió por whatsapp. Quedamos de vernos de nuevo en el hotel. Su actitud era diferente. Ya no se notaba devastada, al contrario, parecía en control de la situación. —Siéntate, mi amor —me dijo en un tono seductor. Pensé que había recapacitado y sobre todo recordado nuestro amor y que la tapadera de Irene y Samuel fue su idea. Puso música en una bocina y comenzó a bailar sensualmente, despojándose de su ropa hasta quedar sólo en bragas. —Quítamelas, tú —ordenó. Al hacerlo me llevé una sorpresa. De su coño goteaba el semen de Samuel. —¿Qué te pasa, Blanca? Qué asco. —No tienes derecho a reclamarme. Así como tú descargaste tu preciada ...
... leche en la puta de Irene, yo dejé que otro hombre me rellenara —explicó con malicia. Ardí de celos, pero no tuve ningún argumento en mi defensa. Ella no había acabado. —¿Me amas, primito? —Claro que te amo, Blanca, quiero estar junto a ti para siempre. —Demuéstralo. Demuestra que nada se puede interponer entre nosotros. Entra en mí aunque mi coño ya haya sido invadido por otra semilla. Me puse de pie. El grotesco espectáculo no impidió mis ganas de cogerme a Blanca. Al contrario, si esa era mi realidad, decidí que por el bien de nuestro amor, era mi deber eyacular más semen todavía, marcar mi territorio. La lancé sobre la cama, le abrí las piernas y la penetré. La cogí con la misma fuerza que a Irene, cacheteando sus pequeñas tetitas, ahorcándola. Fue un instinto salvaje, que quizá se remontaba a nuestra época de las cavernas, el que me obligó a dejar mi semen dentro de Blanca para asegurarme que mis genes fueran los que pasaran a la siguiente generación y no los de Samuel. Avisé con un gruñido mi eyaculación. Blanca me rodeó con sus piernas. El resultado fue satisfactorio. Después de aquella maniobra de poder, Blanca volvió a ser la primita tierna de la que me había enamorado. —Ahora sé que verdaderamente me amas, primito. Pero debes entender que si yo debo compartirte con aquella puta, tú deberás compartirme con Samuel. Al menos hasta que hagas las cosas bien —apuntó. —¿A qué te refieres? —dije Ella sólo movió su anular izquierdo en mi ...