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EsposasPerfectas.com - Cap 10
Fecha: 28/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: maria sol, Fuente: TodoRelatos
... delicadeza, como si quisiera leer en mi piel todo lo que no digo en palabras. — Mi amada... —susurra, con una voz grave que se mezcla con la brisa—. Hoy he presenciado algo extraordinario. He visto cómo te transformabas con cada paso, con cada gesto. Como te ibas convirtiendo en mi obra más sublime. Bajo la mirada y mi rubor de seguro colorea mis mejillas. Sus palabras me atraviesan, me envuelven, y hacen que todo mi cansancio del día, se desvanezca. — ¿De verdad me has observado? —pregunto en voz baja, como si temiera romper la solemnidad del momento. Él sonríe, y sus ojos brillan con un orgullo que jamás había visto tan encendido. — Desde la ventana de mi despacho. Cada corrección, cada una de las cientos repeticiones que haz realizado, e incluso tuve la fortuna de ver ese instante en el que tu andar dejó de ser tuyo para convertirse en el andar de mi Esposa Perfecta. Créeme amada esposa, en ese momento sentí que nada en este mundo podía igualar lo que veía y una felicidad y orgullo profundo me capturó. Su confesión me llena de gozo y devoción. Siento que todo mi esfuerzo, mi disciplina y hasta el dolor terrible en mis pies, ahora cobra un sentido más profundo. — Me esfuerzo por usted, para honrarlo en cada detalle —respondo yo con ternura y un dejo de solemnidad, consciente de que mis palabras deben estar a la altura de la escena. Él acerca su rostro al mío y susurra, casi rozando mis labios: — Y yo, por verte florecer... por ello amada esposa ...
... te he preparado una sorpresa. Me quedo inmóvil, expectante, con el corazón latiendo a un ritmo acelerado. Él hace un leve gesto con su mano y de inmediato un criado se aproxima desde la penumbra de la terraza. Trae consigo una pequeña caja de terciopelo carmesí, que deposita con reverencia sobre la mesa. Mi marido la abre lentamente, dejando que la luz anaranjada del atardecer acaricie su contenido, allí un delicado collar de perlas antiguas y finísimas brilla, liberando con ellos los secretos de otros tiempos. — Este collar perteneció a mi tatara tatara abuela —explica con solemnidad—. En mi familia, siempre fue el símbolo de la esposa consagrada, aquella que sabía combinar obediencia y gracia con el poder de su belleza. Hoy, al verte, comprendí que tú eres digna de llevarlo en tu cuello. No puedo evitar que mis ojos se humedezcan. Inclino la cabeza, como si recibiera una corona invisible, y él mismo toma el collar, rodea mi cuello, mientras siento como el frio de sus perlas contrasta con el ardor de mi piel sintiendo dentro mio en ese instante que algo se sella para siempre. Él se recuesta en su asiento, satisfecho, contemplándome como si fuera un cuadro vivo. — Ahora sí, mi esposa... eres perfecta. Mis labios apenas logran esbozar un "gracias, mi señor" mientras inclino la cabeza con dulzura, consciente de que ese collar ya no es solo un adorno, sino el sello de un destino irrevocable. El sol termina de hundirse en el horizonte, y el día se cierra ...