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Mi niño novio II
Fecha: 29/10/2026, Categorías: Gays Autor: Cairo, Fuente: SexoSinTabues30
... de a poco de mis brazos lo puse de nuevo en el suelo y desatándome los jeans, dejé expuesto ante sus ojos mi pico durísimo que llegó a saltar al verse liberado. Tome sus manitos y las llevé a mi herramienta para que la acariciara e instintivamente la agarró apretándolo con suavidad, lo dejé que lo sintiera un rato. Ahora bésalo, le dije, y con sus manitas rodeando mi pico, acercó su boquita y empezó a chupar, eran más bien besos al principio, pero de a poco empezó a metérselo en la boca, en la medida que podía, llegó hasta la mitad sin hacer arcadas, sentía muy rico y se lo hice saber “Así mi amor, es todo tuyo, se siente muy rico ¿a ti te gusta?” Con la boca llena por la mitad de mi tronco, levantó la vista ofreciéndome un espectáculo maravilloso al ver sus ojos muy abiertos y lagrimeando y mi pico ensartado entre sus labios rojos y sus mejillas hundidas por la succión que hacia su boca, así haciéndome una señal con su cabeza de que sí le gustaba. Ante ese espectáculo tuve que contenerme para no acabar y llenarle de leche toda su garganta. Lo separé un rato de su golosina, lo levante besando esa boca llena de mi presemen, que sabía mucho más rica que hace unos minutos y que esta vez habría completa haciendo que nuestro beso fuera completo, como de dos viejos amantes donde mi lengua exploraba toda su cavidad bucal y la suya la mía. Le dije que me dejara disfrutar un poco de ese culito que me traía loco desde hace unas semanas, solito se giró dándome la espalda, quedó ...
... quietecito afirmándose del árbol, me puse en cuclillas y parsimoniosamente le fui bajando sus pantalones, dejando expuesto cuadro a cuadro sus inmaculadas nalgas pequeñas, redondas, blancas y suaves y entre medio esa rajita que conduce al más delicioso agujero, fui bajando de a poco, con mis narices oliendo su aroma infantil y de a poco acercando la lengua para además saborear su culito, cuando terminé de bajarle los pantalones, por supuesto con calzoncillitos y todo, con mis manos abrí sus nalgas y metí mi boca entre ellas, con la lengua alcancé el orificio de su culo y lo empecé a lamer, despacio primero y luego con locura hasta levantar su ligero cuerpo con mi cabeza entre sus piernitas, abriéndolas completamente. Mi niño novio solo gemía ante esa invasión a la que solo le faltaba lo que todo hombre desea, depositar adentro su pico y preñar con toda la leche los intestinos estrechos de un niño. No me podía aguantar, dejando ese delicioso bocado me acerque un poco para susurrarle “amor ¿me vas a dejar que meta mi pico en tu culito?” Me da susto, me dijo, el Antonio me dijo que dolía mucho. No me dijo que no, eso significa que sí lo traté de calmar con lo que todos argumentamos, agregando que lo hacía porque lo quería mucho y que si él me quería debía entregarme su culito. Lo giré y lo puse frente a mi, mirada con mirada, dime que sí le supliqué. Sí me dijo, te entrego mi culito, pero que no me duela tanto. Solo un poquito, mi amor, le dije. Le bajé los pantaloncitos ...