1. Ola de calor 6


    Fecha: 02/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos

    ... cualquier pareja que se hospedara allí sin importar la diferencia visible de edad, toda una profesional. Rosa dejó su correspondiente propina y subimos a la habitación en el ascensor, era una habitación enorme, situada en el último piso, el baño, provisto efectivamente de jacuzzi, era tan grande como el salón de mi casa.
    
    Antes de terminar de ver la habitación Rosa ya estaba desnuda tirada sobre la cama.
    
    -¿Vas a venir a complacer a esta anciana?
    
    -Tu siempre necesitas que te complazcan, eso demuestra que de anciana tienes poco.
    
    Sonrió y me acerqué a ella, sin dejarme hacer nada me desabrochó el pantalón, me lo bajó y se metió mi polla en la boca, yo disfruté del calor húmedo se sus labios y su lengua mientras ella chupaba como un becerro la ubre de su madre. Pasado un rato le dije que se tendiera en la cama, ella obedeció y la agarré de las piernas, ahí estando yo de pie la atraje hacia mi y encajé mi rabo dentro de ella, gimió y me pidió que tomase lo que era mío. Su coño estaba un poco seco así que desde mi posición tuve que escupir un poco en su coño y mi polla y esparcir la saliva para que fuera corriendo mejor, cuando lo conseguí el mete y saca fue mas fluido, Rosa se retorcía sobre la cama disfrutando de la penetración, gemía y se mordía el puño para no levantar demasiado la voz. Continuamos así unos minutos más hasta que le rellené el coño, después me tumbé junto a ella y nos comimos a besos mientras el contenido de su coño manchaba el extremo del ...
    ... edredón.
    
    Bajamos a comer al comedor del hotel que tenía un buffet bastante completo y variado, todo el mundo nos atendía muy bien, nosotros, al ser desconocidos allí no nos cortábamos, nos dábamos la mano, nos hacíamos bromas y nos dábamos besos, nadie nos miraba, pero a nosotros nos daba morbo sentirnos tan libres entre la gente.
    
    Por la tarde decidimos subir a la terraza, más bien por curiosidad, podíamos bajar a la piscina, pero eso de la terraza nudista nos atraía más, yo ya había leído que había lugares como ese, a parte que la mayor concentración de playas nudistas de España estaba en las islas Canarias, por lo tanto estaba bastante normalizado.
    
    Subimos vestidos, obviamente, en la puerta de la salida a la terraza había un cartel con las normas de convivencia, nada de menores de veinte, no ensuciar, nada de sexo allí, puesto que era un espacio público, lo normal. Cuando llegamos estábamos solos, había tumbonas de plástico y de madera aquí y allá, algunas sombrillas y espacios vacíos en los que dejar las toallas, nosotros nos fuimos a una esquina alejada en la que había dos tumbonas de madera ya juntas, nos desvestimos completamente, nos echamos crema solar el uno al otro y nos tumbamos al sol un rato, ahí pegaba bien y hacía bastante calor a pesar de que ya estábamos en octubre.
    
    No pude evitar un leve erección al ver a Rosa ahí tumbada boca arriba con sus tetas arrugadas cayendo hacia los lados de su pecho, saqué un libro y me puse a leer para distraerme, porque no ...
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