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Mi hijo mayor y nuestra vecina Saray
Fecha: 02/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: klarisa, Fuente: CuentoRelatos
Habíamos entrado en el mes de febrero y mi hijo tuvo un encuentro con otras de nuestras vecinas de nombre Saray, es una mujer cerca de sesenta años muy bien conserva, casada con un marido que, aunque de su edad, parece mucho más viejo que ella. El asunto es que un día vino a verme a mi casa, tenía una avería de agua en su casa, parece que el fontanero iba a tardar unos días en arreglarla, le ofrecí usar mi ducha para bañarse, como trabaja por las tardes podía hacerlo después de que todos los de mi casa hubieran salido, ella aceptó, la verdad es que se me olvido decírselo a los miembros de mi familia, pero como yo era la última en salir no le di importancia. Así que cuando me iba a ir llamé a Saray, ella me dio las gracias, y yo me fui a trabajar ella se quedó en casa se desnudó y se metió a la ducha, pero lo que nadie contaba era con los despistes de mi hijo mayor, dejemos que sea él quien nos cuente las consecuencias de este despiste. Iba camino de la universidad cuando iba a coger el metro me di cuenta de que se me había olvidado recoger en pendrive con un trabajo que tenía que entregar a última hora, así que decidí volver a mi casa, volví corriendo y sude mucho, cuando llegué aparentemente no había nadie en casa, como he dicho había sudado y tenía la sensación de oler mucho a sudor, así que decidí darme una ducha rápida, me desnude en mi cuarto y me fui al baño, y al abrir la puerta me tope con nuestra vecina Saray cubierta solo con u toalla, que tapaba su coño, pero ...
... dejaba al descubierto dos tetazas impresionante, mi polla reaccionó y en ese momento ella se dio cuenta de mi presencia. Instintivamente yo intenté taparme con mi toalla, pero para mi sorpresa ella se quitó del todo la suya quedándose completamente desnuda, estaba espectacular avanzó a mi y me dijo: -Me ha parecido ver que mi vecinito ya no es un niño, sino ya un hombre y con una buena polla. De con un rápido movimiento me quitó la toalla y mi polla, completamente empalmada, se quedó al aire. -Claro que no soy un niño, proteste yo tímidamente, tengo más de veinte años. -Y una buena polla, dijo ella. Y llevó su mano hacia ella, la cogió y se puso a acariciarla. Yo estaba dubitativo, Saray estaba buenísima, había sido objeto de mis pajas, pero sabía que su marido era muy bruto y que podría tener que pelear con él si se enteraba, así que la dije: -¿Más grande que la de tu marido? -¿La de mi marido?, preguntó ella riéndose, te voy a contar una cosa desde hace tiempo me cuesta ponérsela dura, en cambio yo conservo intactitas mis ganas de follar. Mientras decía esto seguía acariciando mi polla, yo estaba excitadísimo, no podía desperdiciar una ocasión como esta, y si tenía que ponerle un ojo morado al bruto de su marido lo haría. Así que llevé mis manos hasta sus tetas y me puse a acariciarla, no tarde en arrancar los primeros gemidos de su boca y la dije: -Vamos a follar. Ella me giño un ojo y me dijo: -Este será nuestro secreto Mire su coño ...