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Mi hijo mayor y nuestra vecina Saray
Fecha: 02/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: klarisa, Fuente: CuentoRelatos
... su coño hasta que nuevamente me corrí. Ella me pidió que me sentra en la taza del wáter, como si fuera a hacer mis necesidades, me hizo abrir bien las piernas y cuando lo hice, ella se colocó de rodillas en frente de mí, me imaginaba lo que iba a pasar y solo de pensar que mi polla iba a estar dentro de esa boca, que parecía estar hecha para mamar, me sentí muy excitado. Y efectivamente nuevamente tuve su lengua recorriendo mis testículos, lo que era muy excitante, y a continuación cada centímetro de mi polla, pese a sus años resultaba muy sensual y yo me imaginaba como debería de haber sido de adolescente, seguro que los chicos de su edad se peleaban por estar con ella, mientras yo estaba con estos pensamientos mi polla se puso bien dura, si la dejaba pronto me volvería a hacerme correr, pero no estaba dispuesto a ello, además como adorador de esa diosa, así que la pedí que cambiásemos de postura, me levante y me puse de pie y ella también se levantó y luego, se sentó en el mismo lugar donde lo había estado yo, en ese momento me arrodille tenía un primer plano de su maravilloso coño, y le iba a rendir culto como se merecía. Saqué otra vez mi lengua de la boca y me dispuse a adorar a mi diosa, su coño sabía maravillosamente bien, daban ganas de no sacar la lengua de él, me puse a lamer, nuevamente cada centímetro de este, ella se puso a gemir mientras decía: -¿Por qué no serás tú mi marido? En ese momento yo me acordé de él, me apetecía ir a decirle que era un ...
... cornudo y que me estaba follando a su mujer. Pero verla gemir de una manera desesperada era mi mejor premio, y ello me animaba a seguir comiéndole su delicioso coño, noté como tras un gemido fortísimo ella se corría nuevamente, yo me apresuré a tragarme todos los líquidos que salían de su coño, ella nuevamente me dio las gracias, el agradecido era yo, pero tras esa comida de coño me di cuenta de que mi polla se había puesto otra vez en forma, al ponerme de pie ella se dio cuenta y dijo: -Vaya cariño, parece que no te cansas nunca, tendremos que follar nuevamente. Me empujó nuevamente al suelo donde me volví a tumbar, no me importaba que el suelo estuviera frio, yo estaba muy caliente, ella agarró mi polla nuevamente y se la introdujo en aquél coño tan delicioso, y nuevamente yo me sentí en la gloria, y nuevamente ella comenzó a cabalgarme con una furia inusitada, parecía que nunca lo había hecho del ansia con la que movía su coño, yo sentía que estaba alucinando, mientras ella me decía: -Creía que nunca iba a experimentar nada igual, me estás haciendo revivir nuevamente, muchas gracias, mi amor. Ella seguía cabalgándome, mientras yo me sentía importante por tener ese coño a mi disposición, estaba gozando muchísimo, en un momento dado sentí que me iba a correr, y así se lo indiqué, ella me dijo: -Mi niño es lo que deseo que te corras y disfrutes como tú me estás haciendo disfrutar mí. Y siguió cabalgándome, yo no pude evitar correrme y, nuevamente, mi leche ...