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A propósito de G
Fecha: 05/11/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jon Dom 50, Fuente: TodoRelatos
... maridos.— le guiñé un ojo y le sonreí. Nos despedimos con un morreo y me quedé sola en casa. Me puse un poco triste al pensar que el morreo de mi marido no me excitaba ya nada. Tenía la vagina seca. Viernes por la noche. Barcelona. Una mujer casada calentísima que en toda la semana no ha follado con su marido. ¿Qué puede salir mal? Mandé un Whatssap a Roberto. «Roberto, el cornudito ya se ha ido. ¿Vienes o voy? Estoy caliente como una perra.» Me encantaba poner cachondos a mis parejas de cama. Tenerles siempre pendientes de mí. Necesito mucha atención de hombres. Que me halaguen, me digan que soy su favorita, que soy preciosa, que me hagan regalos... «Qué zorrita eres G. Pobre S. es el más cornudo de todos los amigos de la universidad. Creo que te has follado a toda la clase...» A toda no, pero sí a los que me interesaron. Ninguno fue un reto. «Quiero ver cómo está la polla que me voy a comer.» «Primero enséñame si estás mojada y cómo te comes tu humedad, zorrita.» Le encantaba Roberto. Era mayor que yo y me dominaba. Era de los pocos que sabían que tenían que hacer conmigo lo que les diese la gana y no dejarse enredar por mis historias. Me hice un vídeo selfi. Me enfoqué y le saqué la lengua como una burla infantil. Luego puse cara seria y bajé hasta mis tetas, se las mostré. Eran pequeñas pero hermosas. Seguí hasta mi vagina. Me desabroché el pantalón, bajé mi tanga y metí 3 dedos en mi vagina. Los saqué chorreando. Había pasado de cero a ...
... mil solo con las palabras de ese cabrón.. Me ponía muchísimo grabarme. Subí lentamente con los dedos y los metí uno a uno en mi boca. los relamí. —Así me tienes de necesitada cabrón. Ven a follarme ya. En media hora Roberto tocó al timbre del portal. Vivo en un piso típico del Eixample en Barcelona. Un piso de 4 habitaciones y 2 baños con ascensor y un patio interior enorme que da mucha luz por todas las habitaciones. Lo reformamos hace poco y está perfecto para vivir. Roberto entró. Dejé la puerta de casa entreabierta. Me escondí debajo de la cama. Era un juego que tenía con Roberto. Cada vez me escondía en un sitio diferente. —¿Dónde está la más putita de la clase? —me llamaba Roberto. Fue yendo habitación por habitación, sin prisas morboseándome. —Sabes que no vas a conseguir nada escondiéndote G. Las putitas como tú están para darnos placer a todos los que queremos follarte. Me iba mojando por momentos. Al fin llegó y se sentó encima mío, en la cama. Yo estaba abajo esperando que llegase el momento que me mirase en mi escondite, algo infantil. Ví que se quitaba la ropa, los zapatos, todo. Se quedó desnudo y escuché un vídeo en su móvil. Era un vídeo porno. En realidad un vídeo nuestro, follando. Qué pedazo de cabrón. Cómo sabía lo que tenía que hacer conmigo. Salí de mi escondite. —Eres un cabrón mirando eso sin mí. —Ven aquí guarrilla. Mira qué zorra estás en este vídeo. Estaba de rodillas comiéndome la polla de Roberto, mientras él me daba ...