1. LA FIESTA DE HALLOWEEN FUE MI CONDENA III – LA TORTURA


    Fecha: 20/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... y mis amigas le dijeron a él… cuídalo, ¿sí? 
    Él le respondió no se preocupen conmigo está en buenas manos…vallan tranquilas 
    Yo hice un puchero: —¡No necesito que me cuiden! ¡Soy grande!
    
    Ellas rieron y se fueron, dejándonos solos. me crucé de brazos fingiendo desdén y lo miré con reproche:
    
    —¿Ves? ¡Ahora me dejaste atrapada contigo, pero no es porque yo quiera, es porque ellas se fueron!
    Él rió y acercó su mano a mi mejilla.
    —Admítelo… querías que se fueran.
    —Ya vete, no quiero hablar contigo. “en mi mente temía que se fuera”
    —¿De verdad? Porque no parece que quieras que me vaya.
    —A ish ¡Eres insoportable! —resoplé, —No debiste acercarte.
    —“Lo hice porque sé que me deseas.”
    —No seas ridículo… dije riendo
    —“Entonces, ¿por qué tiemblas cuando me miras?”
    —“¡Cállate! Eres un aprovechado.” Te aprovechas que soy pequeñito indefenso y tú eres un grandote bruto. Té odio por eso. Le decía mientras hacia un berrinche de niña engreída.
    —Te ves hermosa asiendo tus berrinches
    —¡No! ¡Mentira! ¡Eres un arrogante! —dije golpeándole el pecho, pero mi voz se quebraba.
    Y en mi mente gritaba:
    "No lo mires, no lo beses, no lo toques… ¡pero ¡cómo me tiembla el cuerpo cuando se acerca!"
    El resto de la noche se volvió un vaivén de risas, reproches y besos arrebatados. Yo lloriqueaba entre caricias:
    —¡Eres un malo… un tonto! ¡Te odio!
    Y él me susurraba con voz grave:
    
    —Dímelo mientras me abrazas más fuerte…
    
    Después hubo un silencio cargado de lo inevitable. Me miró ...
    ... fijamente, y esta vez no resistí: y fui yo quien lo beso.
    
    🏨 Hotel 
    
    Fue entonces cuando nos besamos otra vez. Esta vez no hubo cachetada ni rechazo sino ternura mezclada con pasión entre besos lentos, palabras dulces en mi oído, sus manos recorriendo mi cintura y mis caderas terminando en el hotel más cercano del lugar.
    
    En un momento recobré el sentido y lo enfrenté dudosa:
    
    —¡Ya basta! —dije empujándolo suavemente—. No debí venir contigo aquí…¡Eres lo peor que me ha pasado!
    —Pero viniste —respondió él, acercando su frente a la mía.
    —¡Porque me obligaste!
    —¿En serio? —me tomó la mano y la llevó a su pene que estaba todo grandote y duro—. Dime que no lo quieres sentir…
    —Yo… yo no quiero nada —balbuceé con un puchero, mientras mis ojos brillaban con lágrimas.
    —Mientes tan bonito… —susurró rozando mis labios.
    —¡No me beses! —grité, pero cuando lo hizo, gemí bajito—. N-no…—¡No me toques! ¡No quiero! —dije mientras mis manos buscaban las suyas.
    —Dilo otra vez —dijo con voz grave, sujetándome la cintura.
    El beso me robó el aliento. Entre protestas y súplicas, mis labios cedieron.
    —No… no quiero… —susurraba con los ojos cerrados. —“No debería… pero me haces sentir viva.”- No que estoy haciendo, lo nuestro no puede ser.
    —“Dilo mirándome a los ojos.”
    —Yo… —me quedé muda, temblando.
    Y me rendí. Sus labios bajaron por mi cuello. Cerré los ojos, un gemido escapó de mi boca. —No… no… —musité débilmente, mordiéndome los labios. —Te odio… —susurré, escondiendo mi rostro en ...
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