-
LA FIESTA DE HALLOWEEN FUE MI CONDENA III – LA TORTURA
Fecha: 20/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... mujer: Aay ay ajm ay mi amor!”!! nuuunca meee dejeeees!!! Ay ayyy ayyy, amooooor…aasiiii!°… teeee amooooo…ay ay sii mi amor aaayy!!! Essss…teeee…baaan ¡!! Aayyy amoooor!! Aaj,mm…. aaaajjjjmmmmmMmmm!°!°!!!! que grandota mi amor!!! Ay ayyy me vas aaa preñar!!! AY ME ESTÁS PARTIENDO ESTEBAN!! AYY!!! QUE RICOO Como lo estaba disfrutando era una golosa baje mis piernas él se recostó rendido junto a mi comencé a sentir como escurría su semen entre mis nalgas voltee para mirarlo estaba rendido y agotado había durado mucho o así me parecía su miembro comenzó a disminuir su erección pero igual se veía enorme yo diriji mi boca hacia él y comencé a limpiar con mi lengua los rastros de semen que aún quedaban me encantaba ese sabor, Esteban me tomo de la barbilla y me jalo hacia el quedamos frente a frente nos besamos tiernamente y quedamos abrazados yo quede sobre su pecho me decía que le encanto que tenía un culaso muy rico que era muy bonita que le gustaba mucho que fuera una chica diferente. Yo besaba su pecho y el reía tiernamente me jalo haca él y nos besamos nuevamente con besos chiquitos y tiernos era un lenguaje diferente me abrazaba ya no con esa intensidad de hacia un momento me sentía protegida frágil y femenina era toda una mujer me gustaba sentirme así las palabras no eran necesarias los cuerpos hablaban con besos y caricias se escuchaba la lluvia y el ruido de los carros afuera un fuerte trueno provoco que me abrazara a el fuertemente (no era para tanto era solo un ...
... trueno) pero el me hacía sentirme vulnerable él sonrió y dijo te dan miedo los truenos… —¡Siiii! —exclamé, cubriéndome la boca con la mano, temblando contra su pecho. —Tranquila… —dijo él, abrazándome fuerte—. ahora eres mía yo te protejo. —Yo me aferraba fuete a él… —entre sollozos, lágrimas y besos. —¡Te quiero y le rasguñé la espalda, mientras mi cuerpo se arqueaba buscando más! Hicimos nuevamente el amor con como si nuestras vidas dependieran de ello, con gritos ahogados entre las sábanas. La madrugada nos sorprendió enredados. Me besó la frente con ternura. —“Ya eres mía para siempre.” —No… no… —susurré como niña, escondiendo el rostro en su pecho… Ya estaba entrando en razón nuevamente, como si mi conciencia me estuviera regañando por lo que había hecho. —No me mires —le dije tapándome la cara con las manos. —¿Por qué? Estás preciosa así, despeinada y enrojecida. —¡Cállate! Esto no debió pasar… —¿Quieres que me calle o que te vuelva a besar? —¡Ninguna! Ya basta…—¡Ya no quiero más! —dije, dándole la espalda. —Esteban me abrazaba tiernamente. —No quiero que me abraces. —¿Y por qué sigues pegada a mi cuerpo? —… Porque tengo frío. —Ajá… ¿frío o miedo a perderme? —Eres un engreído. —Y tú una caprichosa que me vuelve loco. —No digas eso… —¿Por qué? —Porque me confunde… y me da rabia que tengas razón. Rodeada por sus brazos fuertes donde mis reproches se mezclaron con sus caricias. “Te odio”, le decía, mientras Esteban me volteaba para que se ...