-
LA FIESTA DE HALLOWEEN FUE MI CONDENA V – FIN
Fecha: 21/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... labios, lento, profundo. —Soy tuyo chiquita. Bajé, cerrando la puerta despacio. Desde la ventana del taxi me miraba como si aún me acariciara con los ojos. 📱 Diálogos por celular Yo: —¿Llegaste bien, mi amor? Él: —Sí. Pero mi corazón se quedó contigo. Yo: —. Me haces suspirar como tonta. Yo: —Me pongo celosa de imaginar que alguien más pueda escribirte así. Él: —Nadie me interesa. Yo: —No puedo sacarte de mi mente… todo el día te pienso. En tu voz, en tus manos… en cómo me miras. Él: —¿Y qué más piensas? Yo: —Que soy tuya… aunque me asuste admitirlo. Que me da miedo quererte tanto… porque siento que dependo de ti. Él: —¿Te da miedo amarme? Yo: —Sí… porque si un día te vas, me rompes. Y no sabría cómo volver a ser la misma. Él: —No me voy a ir. Yo: — Prométeme que no vas a cambiarme por nadie. Me pongo celosa hasta de las sombras que te rodean. Él: —Eres la única ya eres mi novia. Yo: —… Me quedé abrazando el celular contra mi pecho, llorando y sonriendo al mismo tiempo. Yo: —Entonces cuídame… porque soy tu novia… y soy toda tuya. Pero no me sueltes, ¿sí? Porque te amo más de lo que debería… y me tienes completamente en tus manos. El: —Mira te manda saludos: y me mando una foto de su miembro de 21cm que ...
... lucía descomunal imponente… “que me hizo ruborizar y estremecer desde mis piecitos hasta mis cabellos, mientras me mordía los labios…” Yo: —Hay Esteban… estaba siendo romántica… BRUTO… ERES TÍPICO MACHO CREIDO… El: —JAJAJA y me mando otra foto en otro Angulo. Yo: —Amor como pudiste introducirme esa cosota dentro de mi eres un abusivo conmigo, yo soy chiquitita apenas mido 1.50 cm y peso 58kl y tú eres un gigante de 1.89 cm y pesas más de 100kl El: —JAJAJA por eso eres la indicada aguantaste bien mis 21 cm de carne, eres maravillosa mi princesa. Yo: —Malooo… jum jum jum…te extraño mí amor. El: —JAJAJA yo también te extraño chiquita. Y así fue como entendí que ya no podía seguir huyendo de mí misma, dejé de luchar contra lo evidente. Empezamos siendo enamorados, con esa mezcla de nervios y pasión que nos consumía. Luego dimos el paso más grande: nos fuimos a vivir juntos. Le mentí a mi mamá, le dije que me independizaba para ser responsable, para crecer… y en parte era verdad. Estaba creciendo, pero también estaba apostando por el amor. Seguí estudiando. No abandoné mis sueños. Terminé mi carrera con él a mi lado, apoyándome. Hoy vivo feliz con Esteban. Él es mi marido. Y yo soy su mujer. novelas.eroticas.tr@gmail.com