1. La hija de mi esposa 1


    Fecha: 01/05/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... videos que ella misma me mande. ¿Estás dentro?
    
    **Griseo:**  
    Estoy dentro, yerno. Si tú le pides los videos a Mar y me los reenvías, yo voy a estar listo para cuando llegue el momento de recordarle a mi hija quién es realmente su Papá.
    
    **Maro:**  
    Perfecto. Hoy mismo le voy a escribir a Mar para pedirle el primer video. Te mantendré al tanto.
    
    **Griseo:**  
    Órale pues. Estoy ansioso por ver cómo se toca mi hija para su marido… y saber que después yo también la voy a ver.
    
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    Cerré el chat con la respiración agitada y la verga palpitando. Me bajé los pantalones de un jalón y abrí de nuevo el video que Griseo me había mandado. Mientras veía a Mar corriéndose en el sofá con sus medias negras puestas, empecé a jalármela con fuerza.
    
    Ya no era solo mi esposa.
    
    Era la hija de mi suegro.
    
    Y yo acababa de pactar con él para convertirla lentamente en su puta… usando los propios videos que ella me mandaría.
    
    Esto iba a ser mucho más sucio de lo que imaginaba.
    
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    **CAPÍTULO 4: El primer video**
    
    **POV GRISEO**
    
    Estaba sentado en la sala de mi casa, con una cerveza en la mano, cuando el celular vibró sobre la mesa.
    
    Era un mensaje de Maro.
    
    Lo abrí de inmediato y sentí cómo la verga se me empezó a poner dura antes siquiera de ver el contenido.
    
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    **WhatsApp – Chat con Maro**
    
    **Maro:**  
    Ahí te va el primero, suegro.  
    Acaba de mandármelo hace 10 minutos.  
    Dile algo si quieres… pero por ahora solo estoy reenviándotelo.
    
    *(Maro ...
    ... reenvía un video de 3:12 minutos)*
    
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    Sonreí con morbo y le di play sin perder tiempo.
    
    El video comenzó.
    
    Mar estaba en nuestra habitación, exactamente donde yo la había visto la otra noche. Se había arreglado para la cámara como la puta que es. Llevaba las mismas medias negras hasta medio muslo, el liguero negro bien ajustado marcándole la cintura delgada, y unas zapatillas de tacón aguja que hacían que sus piernas se vieran aún más largas y provocadoras.
    
    Estaba recostada contra el respaldo de la cama, con las piernas bien abiertas hacia la cámara. Su concha velludita se veía perfectamente: los vellos negros rodeando esa entrada rosada que ya empezaba a brillar de humedad.
    
    Mar miró directamente a la cámara, mordiéndose el labio inferior con vergüenza y excitación al mismo tiempo.
    
    — Ya ves… te mandé lo que me pediste, mi amor — dijo con voz suave y algo tímida—. Estoy usando las medias y el liguero que te gustan…
    
    Sin decir más, bajó una mano y empezó a acariciarse la concha despacio. Sus dedos pequeños se perdían entre los vellos negros, abriendo los labios para mostrarme (y ahora también a mí) lo mojada que estaba. Su clítoris ya estaba hinchado.
    
    Gemía bajito mientras se tocaba. Dos dedos entraban y salían lentamente de su concha rosada, haciendo ese sonido húmedo y obsceno que tanto me gusta. Con la otra mano se apretaba una de sus tetitas pequeñas, pellizcándose el pezón.
    
    — ¿Te gusta verme así? — susurró hacia la cámara, respirando cada vez más ...
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