1. La Puta de Mi Sangre 1


    Fecha: 01/05/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... estaba sentado detrás de su escritorio, revisando unos papeles con esa expresión seria que siempre ponía cuando manejaba sus negocios. Levantó la mirada y me observó con esa sonrisa leve que me ponía nervioso.
    
    —Juan. ¿Qué pasa, hijo? Te ves tenso.
    
    Cerré la puerta detrás de mí y me quedé de pie frente a él. Tenía las manos sudando. La verga ya se me empezaba a poner dura solo de pensar en lo que iba a decir.
    
    —Papá… necesito hablar contigo de algo.
    
    Carlos se recargó en su sillón de cuero, cruzando las manos sobre su abdomen. Me miró con esa intensidad que siempre tenía cuando sabía que algo importante estaba por pasar.
    
    —Te escucho.
    
    Tragué saliva. Sentía la cara caliente. Aun así, las palabras salieron crudas y directas, tal como las había repetido en mi cabeza mil veces:
    
    —Hace dos días llegué temprano… y te vi. Vi a ese tipo cogiéndose a mamá en tu escritorio. La tenía bien agarrada de las caderas y se la estaba metiendo bien duro. Tú estabas sentado ahí, grabando todo y jalándotela mientras mirabas.
    
    Hice una pausa. Mi papá no dijo nada. Solo me miró fijamente, con una ceja ligeramente levantada.
    
    —…Y me gustó —confesé, con la voz más baja—. Me gustó ver a mi mamá convertida en una puta. Me quedé escondido en el pasillo, viéndolo todo. Me saqué la verga y me jalé la verga mientras ese cabrón la reventaba. Escucharla gemir, verla con las tetas aplastadas contra tu escritorio, escucharla decir que era una puta… me puso más cachondo que nada en mi ...
    ... vida.
    
    Mi papá se quedó callado unos segundos. Luego sonrió. Esa sonrisa oscura, satisfecha, que yo ya conocía muy bien.
    
    —¿Y qué quieres ahora, Juan? —preguntó con voz calmada, casi divertida.
    
    Respiré profundo. Ya no había vuelta atrás.
    
    —Quiero verla otra vez —dije sin rodeos—. Quiero ver a mamá siendo usada. Quiero verla cogida por extraños, por ti, por quien sea. Quiero verla de rodillas chupando verga, quiero verla llorando de placer mientras la tratan como la zorra que es. Y… quiero participar. No solo espiar. Quiero que me des permiso para cogérmela también. Es mi mamá, pero ya no la veo como antes. Ahora solo veo un coño y un culo que quiero reventar.
    
    El silencio que siguió fue pesado. Mi papá se levantó lentamente, rodeó el escritorio y se paró frente a mí. Me puso una mano en el hombro con fuerza, casi como si me estuviera evaluando.
    
    —Mírate… mi soldadito ya creció —dijo con tono bajo y orgulloso—. Por fin estás siendo sincero. Llevo meses esperando que uno de ustedes dos diera el primer paso. Mara ya lo entendió hace tiempo. Tu mamá también. Pero tú… tú siempre fuiste el que se hacía el decente.
    
    Me apretó el hombro con más fuerza.
    
    —Te vi ese día, Juan. Te vi escondido en el pasillo jalándotela como un perro en celo mientras veías cómo ese hombre se cogía a tu madre. Sabía que tarde o temprano vendrías a confesar.
    
    Sentí que se me calentaba la cara de vergüenza y excitación al mismo tiempo.
    
    —¿Entonces? —pregunté, con la voz ronca.
    
    Mi papá ...
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