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la tribu otra versión
Fecha: 03/05/2026, Categorías: Sexo Duro Tus Relatos Autor: Vergamorcilla, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... patas y la pasan como un trozo de carne: uno en la boca (hasta la garganta, haciéndola vomitar saliva y semen), dos en los agujeros de abajo, y los demás frotándose contra su cuerpo sudoroso, eyaculando sobre sus tetas, su espalda y su pelo negro y largo. Lo más depravado llega cuando está en su período fértil. Entonces Yara exige la ceremonia de la paternidad múltiple. Se tumba abierta, y los ocho la follan uno tras otro sin parar durante horas, corriéndose todos dentro de su útero. Creen que cuantos más sementales la llenen, más fuerte será el hijo. Al final, su coño es un desastre baboso, hinchado y rebosante de semen espeso que chorrea hasta el suelo de tierra. Los maridos más cornudos entonces se pelean por meter la cara ahí y beber la mezcla como si fuera el néctar sagrado de la tribu. Yara termina la noche orinando sobre dos o tres de ellos mientras los demás la limpian con la lengua, marcándolos como sus esclavos sexuales definitivos. Esa es la vida en la tribu Kaxiri: una puta reina rodeada de ocho machos convertidos en cuckolds degenerados, donde el orgullo de un hombre es ver cómo su hermano le destroza el coño a su mujer y luego lamer los restos. Pa En la tribu Kaxiri, la degeneración no se detiene con Yara y sus ocho maridos. Con el tiempo, la tradición se volvió mucho más oscura y enferma. Los machos “sobran” cuando cumplen cierta edad o cuando demuestran ser demasiado sumisos y cornudos. A los hijos varones, desde que llegan a la adolescencia, se les ...
... enseña que su rol principal es servir sexualmente a las hembras de la familia… incluyendo a sus propias abuelas, madres y tías. Cuando Yara tuvo su primer hijo varón (al que llamó Kori), desde los 14 años ya lo obligaba a follar a su propia abuela Mawá, una vieja de 62 años, flaca, con tetas colgantes hasta el ombligo, coño arrugado pero aún muy usado, y un culo flácido lleno de estrías. Kori, temblando de vergüenza y excitación, tenía que meterle la polla a su abuela mientras Yara miraba y se masturbaba. Mawá gemía con voz ronca: — “¡Más fuerte, nieto puto! ¡Lléname el coño viejo que parió a tu madre!” Pero la verdadera perversión llegó con la “purificación de los machos sobrantes”. Los maridos más débiles, los más cornudos y sumisos (especialmente Tiri, el flaco lame-semen), eran elegidos para la ceremonia de la penectomía. En una noche de luna llena, ataban al puto seleccionado desnudo sobre un tronco. Yara misma, con un cuchillo de obsidiana afilado y caliente, le cortaba la polla de raíz mientras el desgraciado gritaba de dolor y placer retorcido. Le cauterizaban la herida con hierbas y fuego. Al mismo tiempo, empezaban a inyectarle y darle de beber un brebaje hecho con hormonas extraídas de vacas preñadas y en celo, mezclado con plantas que provocaban una falsa menstruación masculina. Meses después, los ex-machos convertidos en “vacas humanas” ya no tenían polla. Solo un pequeño agujero para mear y sangrar. Sus tetas crecían hinchadas y dolorosas, goteando un líquido ...