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Las Vacaciones Prohibidas 2
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... coño abierto y destruido de Valeria, cayendo sobre las baldosas. Miré hacia la ventana. Laura seguía ahí, con la frente pegada al vidrio, respirando agitada, con una expresión de placer absoluto en la cara. Le sonreí con arrogancia y le hice una seña con la cabeza. «Baja», le ordené en silencio. Porque esto ya no era solo entre Valeria y yo. Esto era de los tres. **CAPÍTULO 10: El callejón** **POV: DANIEL** La cena en el restaurante frente al malecón estaba saliendo exactamente como esperaba. Habíamos coincidido con una pareja que conocimos dos días atrás en la playa: Raúl, un empresario de Guadalajara de unos 42 años, y su esposa Mariana, una mujer atractiva pero algo callada. Estábamos sentados en una mesa redonda con vista al mar. La noche era cálida y el ambiente estaba cargado. Valeria conversaba animadamente con Mariana sobre la universidad y sus estudios de Psicología. Se veía radiante, aunque yo sabía perfectamente que todavía llevaba mi semen seco entre los muslos. Pero mi atención no estaba en ellas. Estaba en Raúl. El cabrón no podía quitarle los ojos de encima a Laura. Mi esposa llevaba un vestido negro ajustado, corto y con un escote profundo que apenas contenía sus tetas. Cada vez que se reía o se inclinaba para tomar su copa de vino, Raúl le miraba descaradamente las tetas y las piernas. Incluso se pasó la lengua por los labios un par de veces. Sentí esa familiar oscuridad subiendo por mi pecho. Miré a ...
... Laura. Ella también lo había notado. Tenía las mejillas ligeramente sonrojadas y cruzaba las piernas con frecuencia. Sabía exactamente lo que eso significaba. Sonreí para mis adentros. Terminamos el postre y pedí la cuenta. Mientras esperábamos, me incliné hacia Raúl y le hablé en voz baja para que solo él me escuchara: —¿Te gusta mi esposa? Raúl se puso tenso, pero no lo negó. Sus ojos volvieron a clavarse en el escote de Laura. —Es una mujer muy hermosa —respondió con cautela. Me acerqué más a él y le dije con total naturalidad: —Ven conmigo. Quiero mostrarte algo. Me levanté de la mesa y le hice una seña a Laura con la cabeza. Ella entendió al instante. Se excusó con Mariana diciendo que iba al baño y nos siguió discretamente. Salimos del restaurante y caminamos por el callejón oscuro que estaba a un costado del local. Apenas había luz, solo la que llegaba de una farola lejana. El olor a mar y a humedad llenaba el ambiente. Cuando estuvimos lo suficientemente alejados de miradas indiscretas, me detuve y miré a Raúl directamente. —Mi esposa te ha estado poniendo la verga dura toda la noche —dije sin rodeos—. ¿Quieres follártela? Raúl se quedó congelado, mirando a Laura con los ojos muy abiertos. Ella estaba apoyada contra la pared del callejón, respirando agitada, con las mejillas rojas de excitación. —Yo… —balbuceó Raúl. Laura dio un paso adelante, se levantó lentamente el vestido hasta la cintura y reveló que no traía bragas. Su coño ...