1. Las Vacaciones Prohibidas 2


    Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... coño, metiendo mi lengua lo más profundo que pude para sacar más semen de su interior—. Déjame limpiarte. Mamá quiere probar lo que papá te dejó adentro.
    
    Empecé a comerle el coño con verdadera hambre. Lamía, chupaba y tragaba el semen de mi marido que salía del coño de mi hija. Era la cosa más depravada y excitante que había hecho en mi vida. Valeria empezó a mover las caderas contra mi cara, gimiendo cada vez más alto.
    
    Daniel nos observaba con los ojos negros de lujuria, su verga todavía semierecta y brillante.
    
    Cuando terminé de limpiar casi todo el semen, me aparté un poco. Tenía los labios y la barbilla completamente cubiertos de la mezcla de fluidos. Miré a Daniel y luego a Valeria, que nos observaba con la respiración entrecortada.
    
    —Quiero que los tres durmamos juntos esta noche —dije con voz ronca, sin ninguna vergüenza—. En la cama grande. Sin ropa. Sin límites.
    
    Valeria me miró con los ojos muy abiertos, todavía procesando mis palabras.
    
    Daniel sonrió con esa arrogancia peligrosa que tanto me ponía.
    
    —¿Estás segura, Laura? —preguntó, aunque sabía perfectamente que lo estaba.
    
    —Completamente —respondí, pasando mi dedo por el coño todavía abierto de Valeria y llevándomelo a la boca para chuparlo—. Ya no quiero esconderme. Quiero dormir sintiendo el cuerpo de mi hija pegado al mío… y quiero despertar con tu verga ...
    ... dentro de ella o dentro de mí. Quiero que seamos una familia de verdad.
    
    Valeria soltó un gemidito suave al escuchar mis palabras. Sus mejillas estaban completamente rojas, pero sus ojos brillaban de excitación.
    
    Me incliné y besé suavemente el coño hinchado de mi hija, luego subí y besé sus labios con ternura. Ella me devolvió el beso, tímida al principio, pero después con más hambre.
    
    Cuando nos separamos, miré a Daniel.
    
    —Esta noche los tres vamos a dormir juntos —repetí—. Y quiero que la uses cuantas veces quieras mientras yo estoy al lado… o mientras yo la sostengo para ti.
    
    Daniel agarró mi cabello con fuerza y me besó con brutalidad, probando el sabor de su propio semen en mi boca. Cuando se separó, me miró con posesión absoluta.
    
    —Entonces ve preparando la cama grande, puta —dijo con voz grave—. Esta noche vamos a empezar a dormir como la familia depravada que somos.
    
    Miré a Valeria, que seguía con las piernas abiertas, el coño rojo y chorreando, y le acaricié suavemente la mejilla.
    
    —Ven, mi reina —le susurré con cariño enfermizo—. Vamos a la cama. Mamá quiere dormir abrazada a ti… mientras papá nos usa a las dos cuando se le antoje.
    
    Valeria asintió lentamente, con una mezcla de vergüenza, miedo y excitación en la mirada.
    
    Por primera vez en mucho tiempo, sentí que todo estaba exactamente donde debía estar. 
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