-
La puta de mi hijo
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... con calma—. Yo sigo siendo el cabeza de esta casa. Cuando yo esté presente, soy quien decide cómo, cuándo y de qué forma se usa a Laura. Tú vas a obedecer mis órdenes. ¿Entendido? —Sí, señor —respondió Mateo sin dudar. —Bien. Segundo: vamos a romperla juntos. Quiero que aprenda que ya no tiene dignidad. Ni como esposa, ni como madre. Solo como agujero para nosotros dos. Vamos a humillarla, degradarla y usarla hasta que no le quede ni un poco de orgullo. Hice una pausa y lo miré fijamente. —Tercero: quiero que sigas grabando. Pero ahora yo también voy a participar en los videos. Quiero un archivo completo de cómo convertimos a tu madre en nuestra esclava sexual. Mateo sonrió con verdadera oscuridad. —¿Y qué hacemos con ella ahora? —preguntó. **POV: MATEO** Papá se levantó de la silla. Su verga ya estaba empezando a endurecerse otra vez. —Ahora vamos a la sala —dijo—. Laura ya debe estar esperándonos de rodillas. Vamos a follarla los dos al mismo tiempo. Tú vas a cogértela por el culo mientras yo le follo la boca. Y quiero que le digas las peores cosas que se te ocurran mientras lo hacemos. Se acercó y me puso una mano en el hombro con fuerza. —Esta noche vamos a empezar a entrenarla de verdad, hijo. Quiero que cuando termine la semana, tu madre sea incapaz de mirarnos a los ojos sin mojarse. Sentí una oleada de excitación enferma recorriéndome el cuerpo. —Sí, papá. Daniel sonrió con orgullo sádico. —Entonces vamos. Tu madre nos ...
... está esperando… como la buena puta de la familia que es. Caminamos juntos hacia la sala, donde sabíamos que Laura nos esperaba desnuda, de rodillas, con el cuerpo todavía marcado por lo que le habíamos hecho. Por primera vez en mi vida, sentí que mi padre y yo éramos completamente iguales. Y que mi madre ya no tenía salvación. --- **CAPÍTULO 10: Doble uso** **POV: DANIEL** Laura estaba exactamente como la habíamos ordenado. De rodillas en el centro de la sala, completamente desnuda, con las manos apoyadas sobre sus muslos y la cabeza baja. Su cabello estaba húmedo después de la ducha. Tenía la cara limpia, pero sus ojos seguían rojos de haber llorado. Las marcas rojas de las nalgadas que Mateo le había dado antes aún se veían claramente en su culo. Mateo y yo nos detuvimos frente a ella. —Levanta la mirada —le ordené. Laura obedeció lentamente. Sus ojos pasaron de mi verga dura a la de su hijo, y luego volvieron a mí. Tenía una expresión de absoluta rendición. —Esta noche vas a aprender lo que significa pertenecer a los dos hombres de esta casa —dije con calma—. Mateo te va a follar el culo. Yo te voy a follar la boca. Y tú vas a tomar todo lo que te demos sin quejarte. ¿Entendido? —Sí, señor… —susurró con voz temblorosa. —Buena puta. Hice un gesto con la cabeza hacia Mateo. —Tú primero. Ponla en posición. Mateo no perdió tiempo. Agarró a su madre del cabello y la puso a cuatro patas sobre la alfombra. Le escupió directamente en ...