1. Pequeño sumiso: Vendido


    Fecha: 08/11/2018, Categorías: Dominación, Autor: fervizcon, Fuente: SexoSinTabues

    obedeció y se quedó quieto y temblando de frío. Miró al hombre que lo había conducido a casa y después agachó la mirada mientras éste le sonreía. El padre llegó con una silla vieja y la puso frente al hombre – dele una lección – él hombre miró al padre sin decir nada y luego se sentó en la silla – quítate la ropa – ordenó el padre y E*** lo miró asustado sin moverse. El hombre se acercó a su hijo y de un tirón le bajó la ropa interior húmeda, lo miró y se echó a reír; el hombre de la silla sintió como la erección aumentaba bajo sus pantalones, el niño que tanto deseaba estaba por fin frente a él, indefenso, listo para ser castigado y desnudo. Tenía un pequeño pene rosado y circuncidado, sus testículos tenían una piel rosada que se arrugaba un poco y no tenían un solo vello. El padre tomó al niño por el hombro y lo llevó hasta la silla – reclínate – el niño se inclinó sobre las piernas del hombre temblando y se quedó quieto – hágalo – dijo el padre sin mirar al hombre mientras desaparecía en el comedor. Era lo que siempre había imaginado, tenía a ese niño rubio en sus piernas, sin ropa y listo para ser castigado, lo acomodó en sus piernas y lentamente recorrió la piel de su espalda, era tersa y muy delicada, al instante sintió como la erección crecía y chocaba contra el pecho desnudo del niño, lo cual solo la empeoraba, lentamente bajó la mano hasta llegar al lindo y terso culito del niño, era redondo y suave, al parecer nadie lo había tocado, lentamente introdujo su dedo ... índice en medio de sus nalgas y lentamente las abrió. La erección en sus shorts creció y los manchó con líquido pre seminal al ver el ano del niño, era rosado y apretado, casi quería lamerlo en ese momento, quería penetrarlo ahí mismo, pero antes debía castigarlo. Lo acarició lentamente y después llevó uno de sus dedos a su boca para lamerlo, el placer era incontenible. Se detuvo un segundo y recorrió lentamente las piernas de E***, éste tembló una vez más y sollozó aún más, pero no le importaba; eran suaves y delgadas, como solo las de un niño pueden ser, dobló una de sus rodillas y acarició uno de sus pies, esos suaves pies de niño, delicados y tersos, lo acercó a su rostro y lo olió con deseo, luego sacó la lengua y la pasó por toda la planta; al instante sintió como su ropa se humedecía más, sin poder contenerse se metió el pie del niño en la boca y lo chupó lentamente mientras el placer lo inundaba. E*** sollozaba y temblaba de miedo, pero al hombre no podía contener su deseo, sacó el pie del niño de su boca y acarició su culito, era momento de que le diera una lección – esto te va a gustar – alejó la mano y con fuerza atestó una nalgada que hizo que el niño saltara y lanzara un grito. El placer lo inundó una vez más y sintió como su cuerpo le pedía más, una vez más le dio otra nalgada, ésta vez más fuerte y el niño chilló de dolor, otra vez y otra vez, cada vez más fuerte – esto te va a enseñar – le dijo al odio mientras le atestaba la quinta nalgada con una fuerza ...
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