1. Cartas a mi esposo


    Fecha: 19/12/2018, Categorías: Infidelidad No Consentido Autor: AMorboso, Fuente: CuentoRelatos

    ... volvió a pegarme de nuevo, alegando que sus amigos tenían tanto derecho a disfrutar de mi cuerpo como él. Les preparé algo rápido que comieron con rapidez, conforme se les iba sacando. Al terminar, se repartieron unas pastillas que se tomaron entre risas y bromas. Luego se pusieron a jugar a las cartas, no sé cuál era el juego, pero al que ganaba tenía que chuparle la polla hasta que se corría, luego seguían jugando. Tuve que chupársela a todos, excepto a uno, que ganó dos veces. Cuando se cansaron de jugar, me hicieron ir a nuestro dormitorio, donde me pusieron arrodillada, con todos ellos desnudos a mi alrededor teniendo que ir chupándosela a uno mientras pajeaba a los de sus lados, para luego pasar al de mi derecha y hacer lo mismo. Todos tenían pollas similares. Más o menos largas, más o menos gordas, pero ninguna tan exagerada como la de Juan. Cuando todos la tuvieron bien dura, me hicieron acostar y fueron follándome por el coño uno a uno. Casi no sentí nada con ellos, solo una ligera excitación, excepto uno, que movía tan bien su polla que rozaba fuertemente mi clítoris, haciéndome alcanzar un orgasmo. Por último, me folló Juan, que hizo que me corriese tres veces más. De nuevo tuve que mamársela a todos para ponerla dura y cuando la tuvieron, me hicieron colocar a cuatro patas en el borde de la cama y uno tras otro me fueron follando por el culo. Me pasó lo mismo que por el coño. Entraban con mucha facilidad y solo me producían una excitación suave, hasta que le ...
    ... tocó el turno a Juan, que consiguió sacar de mí dos orgasmos. Mientras me enculaba el de turno, que luego me di cuenta que era el mismo orden en el que habían ido ganando la partida del principio, otro la metía en mi boca para mantener la erección. Cuando terminaron, volvieron a tomarse otra pastilla y tuve que volver a chupársela para ponérsela dura de nuevo. Luego, cada uno me folló por donde quiso. Tuve tres orgasmos más, porque descubrí que, si contraía los músculos de mi pelvis, sentía más sus penetraciones y aumentaba mi excitación hasta el punto de poder correrme. Cuando ya se habían cansado de follarme, uno de ellos quiso que fuese yo quien le echase el último. Se acostó en la cama y me pidió que me colocase sobre él y me empalase en su desilusionante pene (desilusionante comparado con el de Juan), cosa que hice a duras penas, de lo agotada que estaba. Botaba sobre su pene con toda la rapidez que me permitía mi agotado cuerpo y mi irritado sexo, después de tantas invasiones y orgasmos. De repente, sentí unas manos que me obligaban a inclinarme hacia delante, hasta quedar recostada sobre mi amante de turno. Una nueva polla empezó a hurgar por detrás. Yo pensaba que me la iba a meter por el culo, pero me equivoqué. Sentí dilatarse mi coño con una nueva invasión. Notaba cómo iba entrando una nueva polla que, al tener el espacio ya ocupado, forzaba mi coño a dilatarse para admitirla. Una vez conseguido, se movieron adelante y atrás, perfectamente sincronizados, haciéndome ...