1. Encontré una Putita Con Pija


    Fecha: 27/12/2018, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    CARLA, MI DIMINUTA PUTITA CON PIJA A Carla la conocí una noche lluviosa de invierno en un boliche nocturno de Olivos, al que yo iba frecuentemente a buscar putas. En ese lugar había varias minitas a las que me había cojido y eran muy complacientes, hacía de todo con ellas y les pagaba bien, así que se lo dejaban hacer y todas aceptaban cojer conmigo. A veces también buscaba una traviesa en otros lugares y me hacía chupar la pija o me las cojía, pero nunca había encontrado una que realmente me gustara, y tenía el deseo no cumplido de encontrar una novia con pija, que fuera al mismo tiempo hembrita y macha. Esa noche entré en ese boliche, que se llamaba Noi y estaba en una callejuela lateral muy escondida en Olivos. Por el mal tiempo, había solamente dos minas; de un vistazo descarté a una por fea, y la otra me llamó la atención por su tamaño, era diminuta y flaquita, lisita, sin nada de tetas; a primera vista no parecía nada atrayente, pero cuando se me acercó y la pude ver mejor, me gustó. Tenía una vocecita ronca, los ojitos brillantes, el pelo cortito como varón y estaba parada sobre unas botitas negras altísimas que compensaban su estatura, pero le calculé que descalza no mediría más de un metro con 40 centímetros. Aparte de las botitas, tenía una pollera cortita también negra, que le dejaba ver las piernitas delgadas, y una blusita muy abierta sin nada debajo mostrando el pecho lisito como de nene. Se me acercó caminando tambaleándose sobre esos altísimos tacos de sus ...
    ... botitas, era una figurita muy lasciva, mezcla de minita y nene, y eso, junto con su minúsculo tamaño, me fascinó. Con una compradora sonrisa, me dijo “Hola, papito, soy Carla!”, y desde ese instante me encantó. No era una puta bonita y tendría cerca de 40 años, con ojeras de minita cabaretera, bien atorrantita, pero me excitaron de ella varias cosas: primero, su cuerpito diminuto y sus tetitas inexistentes como de nene, también su vocecita ronca y lasciva y su simpatía de atorranta. Siempre me habían gustado las putas chiquititas, y me había cojido a todas las que encontré, porque enterrarles mi pija en esos cuerpitos angostos y chiquititos me hacía sentir que las llenaba completamente, que las sometía invadiéndolas de pija hasta lo más profundo de sus entrañitas haciéndolas aullar aguantándose mi enorme pedazote. Tengo una pija que, parada al repalo, mide casi 24 cm de larga y es gorda como un bracito de la pequeña putita que esa noche tenía por delante, y gozo enormemente metiéndosela a las chiquititas y que me la aguanten a los grititos. Esta putita era como un nene de 11 años, y toda la perversión de imaginarla como un pendejito, gritando y sufriendo aplastada contra la cama para alojarse mi tremenda pija en su angosto cuerpito de chico preadolescente, me decidió inmediatamente a llevármela esa noche al hotel donde me cojía a las putas de ese boliche. La invité con una copa y Carla aceptó encantada, pero ni siquiera terminó de beberla, no volvería esa noche al boliche, pero ...
«1234...»