1. El instructor de box...


    Fecha: 20/10/2017, Categorías: Gays Primera Vez Autor: renovatio111, Fuente: xHamster

    ... por la tela de sus pantalones; en especial, cuando tiró de ellos y cayeron hasta quedar enrollados en sus tobillos, dejando completamente al descubierto unas piernas lampiñas y tan musculosas que me volvieron, para siempre, adorador de los muslos fuertes... En vez de ello, se inclinó y sentí como una quemadura cuando su lengua tocó la piel de mi ano... Casi frenéticamente lamió y forzó la punta de su apéndice contra la renuente abertura de mi culo... Las sensaciones eran tan intensas que algunas lágrimas brotaron de mis ojos...No era dolor, era una avasalladora secuencia de sensaciones tan insospechadas que casi me hacían perder el sentido; estaba como embriagado y ésa sensación me infundía temor también... Me incorporé para escapar de aquello pero su mano fuerte contra mi pecho lo impidió y, antes que pudiera hacer algo más, alojó todo el largo de mi verga dentro de su boca y comenzó a bajar y subir como un loco... Con una de sus manos acariciaba mi pecho y a momentos pellizcaba mis pezones mientras con la otra, meneaba su miembro que brillaba, empapado en su propio jugo... Era fascinante... Nunca antes había visto siquiera el miembro erecto de otro hombre y, ahora, tenía a un impresionante macho (que, aún es sujeto en mis fantasías) inclinado, ante mi, dándome placer como nunca antes sospeché...Antes ...
    ... que pudiera darme cuenta de lo que estaba sucediéndome, un mar de sensaciones me asaltaron y me tomaron por sorpresa, una corriente eléctrica recorrió los músculos de mi espalda y entre espasmos, casi convulsos de mi parte, toda la carga de mis testículos, se vertió en la boca ávida del apuesto instructor de box que, casi inmediatamente, comenzó a resoplar fuerte y, sin apartar la boca de mi entrepierna, comenzó a salpicar el suelo con borbotones de su esperma blanco y espeso... Quedamos en suspenso por unos instantes, luego, él se levanto y clavó su mirada en la mía... Con uno de sus dedos, quitó el semen que escurría en una de las comisuras de sus labios y lo llevó a la boca para limpiarlo con su lengua; enseguida, me dio un profundo beso y me abrazó en silencio por unos momentos... Casi enseguida, salimos de nuestro ensimismamiento y nos colocamos la ropa nuevamente en su lugar. Todo esto no llevo más de unos 10 minutos; cuando salimos, nadie pareció extrañado por nuestra breve ausencia y así, sin mirarme siquiera, volvió a trepar al encordado dando instrucciones, a gritos, a los púgiles en turno...No me quedé al final de la práctica. Después de aquello, ni siquiera regresé al deportivo; estaba muy confundido, entonces... Pero puedo decir que aún recuerdo, febrilmente, al instructor de box de mi amigo... 
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