1. Yo fui una babysiter ninfomana de barrio


    Fecha: 01/12/2017, Categorías: Intercambios Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Todo empezó como una noche de Sábado perfectamente ordinaria y terminó como una noche perfectamente maravillosa, en la que quizá haya cambiado mi estilo sexual para siempre. Ya que vivo en casa con mis padres, frecuentemente cuido los bebés de los vecinos para ganar suficiente dinero para continuar mis estudios de penúltimo año en una universidad de la localidad. El nuestro es un vecindario promedio, de clase media y la gente es buena, aunque tengo que admitir que hasta esa noche nunca pensé que fuera excitante alguna de las personas con las que trabajaba.Yo sospecho que la curiosidad extrajo lo mejor de mí aquella noche, y terminé tratando a los Jameson un poco más de lo que hubiera esperado. Los Jameson son Dick y Kathy, una linda pareja cerca de los treinta años. Yo cuidaba a su bebé de un año, Jason. El es un buen bebé, muy tranquilo y de buena conducta, y es por eso que me sorprendí tanto aquella noche cuando Dick, después de haberse ido sólo por unas pocas horas, regresó a la casa. Dijo que sólo quería ver como estaba Jason, pero yo podía percibir que algo pasaba.Finalmente Dick admitió que él y su esposa, Kathy, habían tenido una discusión en la fiesta en la que estaban y que la había dejado allí. Me dijo que ella pasaría la noche con una amiga, y mientras tanto, me preguntó si podría pagarme por quedarme unas horas y hacerme cargo del bebé. Me encanta ría, le respondí, y luego llamé a mis padres, les expliqué la situación, y me dieron permiso para hacer lo que fuese ...
     necesario.Cuando volví, Dick me había servido un trago y el bebé estaba dormido. Podía sentir que él necesitaba alguien con quien hablar, así que instintiva mente le ofrecí mi hombro para que se apoyara, nunca pensando ni por un minuto que todo aquello conduciría al sexo. Pero en poco tiempo, Dick se disculpó por charlar continuamente acerca de sus problemas y me preguntó acerca de mis amigos, acerca de que me gustaba del sexo opuesto. Una cosa llevó a la otra y pronto hubo un sentimiento de cercanía y nos vimos envueltos en un cálido abrazo.No pasó mucho tiempo antes de que él dirijera mi mano hacia su crema llera, me incliné y saqué su pija. Arrodillada, cerré lentamente mis labios alrededor de su pija. Habría dado todo por ver la expresión en su cara en ese momento, pero dada mi situación, tenía que tomar su latiente erección como mi única evidencia de cuanto apreciaba lo que le estaba haciendo. Cerré mis ojos para degustar su sabor y sentirla en mi boca, lentamente, acercando mi lengua a lo largo del borde de la circuncisión.Podía oir su repentino jadeo de placer mientras mi boca se cerraba alrededor de su pija. Su mano me sujetó fuertemente, acercandome más, mientras su cadera embestía vigorosamente hacia atrás y adelante. De nuevo cerré los ojos, chupando afanosamente y con fuerza sus veinte centímetros de largo. Podía sentir la cabeza de su pene golpeando el fondo de mi garganta con cada poderosa embestida, y esto me excitaba mucho. La sensación de su dura y tensa pija ...
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