1. Violador a medianoche


    Fecha: 16/01/2018, Categorías: BDSM No Consentido Autor: Lib99, Fuente: CuentoRelatos

    ... puta! ¡Cómo me gusta! Eres una zorra y me gusta metértela. Voy a follarte toda la noche, voy a dejártela dentro y no me pienso correr hasta mañana, puta, puta, puta… Concentrado en su propio placer el intruso no se percató de que la mano de la mujer se desplazaba lentamente, tomando posición. Antes de que pudiera reaccionar agarró el piercing que adornaba uno de sus pezones y lo arrancó de golpe. Él profirió un alarido y se apartó hacia atrás, mirando la sangre que manaba de su rasgada tetilla, apartando inconscientemente la navaja de la mujer. Ésta aprovechó para golpearle en el pecho y apartarlo de sí. Se lanzó hacia la mesita y sacó del cajón un revolver, pero antes de poder encañonar a su agresor éste reaccionó golpeándole la mano, haciendo caer el arma al suelo. -¡Puta de mierda! –La apretó la mano contra el cuello–. ¡Joder! ¡Mira lo que me has hecho, cabrona! ¡Te voy a reventar por esto! Con fiereza le abofeteó el rostro y la obligó a tumbarse boca abajo sobre el colchón, con el culo en pompa sobre el borde de la cama. Sin miramientos colocó su polla –que no había declinado a causa del dolor, más bien al contrario– entre los glúteos de ella y empujó inmisericorde a sus gritos. -¡Noooooo! ¡Hijoputa! ¡Eso no! -¡Toma zorra! ¿Te gusta esto? ¿Te gusta que te la meta por el culo? ¡Te voy a partir en dos, guarra! -¡Cerdo! ¡Violador de mierda! ¡Te juro que te la cortaré por esto! -¿Ah, sí? Pues tendré que guardarla bien adentro. El empuje brutal del hombre hizo pensar a la ...
    ... mujer que acabaría empalada contra el somier. Creía que no sería capaz de soportar el intenso dolor sin perder el conocimiento, cuando oyó echar abajo la puerta del apartamento y el estrépito de un montón de gente invadiendo la habitación. -¡Quieto cabrón! –Ordenó uno de los policías- ¡Apártate de ella y tira la navaja al suelo si no quieres que te friamos aquí mismo! Indiferente a todo lo que le rodeaba, el intruso continuó embistiendo contra el culo de la mujer, hasta que los agentes lo apartaron por la fuerza, inmovilizándole y arrebatándole la navaja. Él entonces bramó cuando de su polla manó un inacabable chorro de esperma, como la explosión de un geiser de cálido fluido, que aterrizó sobre el rostro y las tetas de la mujer. Cuando se detuvieron las contracciones de la eyaculación, todos los agentes que atestaban la habitación se quedaron mirando el desnudo cuerpo empapado por los viscosos chorretones. –¡¿Se puede saber dónde coño estabais?! –Les gritó ella con furia- ¿A qué estabais esperando? ¿A que me degollara? Un silencio incómodo flotó en el aire hasta que el capitán lo rompió. –Verás, Susana… quiero decir, agente. Comprenda que no queríamos precipitarnos. Debíamos asegurarnos de que era nuestro sospechoso. Además, parecía estar usted… controlando la situación. El intruso, sujeto y esposado, miró a Susana con un destello de victoriosa burla, de superioridad y desprecio. Ella le devolvió la mirada con gesto impasible, como ajena a la actitud de sus compañeros y, sin ...
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