1. Sexo húmedo


    Fecha: 07/03/2018, Categorías: Fetichismo Autor: Angelito;), Fuente: SexoSinTabues

    ... aquel día. Así pues me conciencié para ello. Dado que soy gafe para ciertas cosas, la misma mañana de aquel domingo ella me llamó a casa. Al parecer el niño estaba algo resfriado y no creía oportuno llevarlo a la piscina. Yo tampoco lo vi prudente así que decidimos aplazarlo, ya intentaría yo convencer a mi amigo de que nos colase otro día. Comprenderéis mi desilusión, pero supe conformarme. Dicen que no acontecen milagros todos los días pero aquel día, sin duda, se dio uno. Al rato de sentarme en el ordenador ella se conectó. Me dijo alegremente que si aún estábamos a tiempo de ir ella podría dejar al niño con su madre como en tantas otras ocasiones, así disfrutaríamos de un día juntos y, si había algún problema, pues volvería a casa cuanto antes y listo. Me sonó convincente, así que no le dimos más vueltas y acordamos encontrarnos en la puerta del parque. Naturalmente llegué antes, y mi espera bajo aquel sol fue larga y pesada, pero cuando llegó ella fue como si echasen un bidón de agua fría sobre mi cabeza. Me alegré tanto que cuando fui hacia ella casi le beso en los labios. Por suerte rectifiqué, aunque tarde pues creo que ella se dio cuenta de mi maniobra provocada por pura inercia. Ni que decir tiene que verla a ella en bikini fue como describir un arco iris en el cielo con la mano. Sus piernas eran fuertes, su cintura curva hasta límites insospechados, su pecho permanecía oculto tras aquel cacho de tela color fucsia y su rostro como siempre: sonriente y lleno de ...
    ... simpatía, no podría decir si era más bello por esto. Disfrutamos del día: subimos en los roscos, nos deslizamos por todos los toboganes, desafiamos a las olas de la piscina, almorzamos, etc. Era un día perfecto, no teníamos ganas de marcharnos. Y así fue pero no por voluntad propia, fue un "accidente" de lo más absurdo e incomprensible, claro está que nos aprovechamos de dicho accidente, incluso me atrevería a decir que ella tuvo algo de culpa. La cosa es que por megafonía anunciaron que pronto cerrarían, así que recogimos nuestras pocas pertenencias y nos dispusimos a marcharnos. Ella se excusó un instante para ir al baño, momento que yo aprovecharía para ir a ver a mi amigo y agradecerle que nos dejara pasar gratis mediante el taquillero. Era uno de los últimos en marcharse así que lo busqué en las taquillas, tal y como me dijeron los compañeros. Entre la maraña de taquillas grises lo vi cambiándose de ropa, nos saludamos, le agradecí aquel acto y me despedí. Pero aquí viene lo incomprensible: mientras me marchaba distinguí ver algo bajo las taquillas, al principio creí que era un billete, así que fui hacia él procurando no llamar la atención de mi amigo, al fin y al cabo él no lo iba a echar de menos, no podía ser suyo debido a la distancia que separaba a ambos. Efectivamente era uno de 50, así que me dispuse a salir discretamente, pero como quiera que mi amigo salía de las taquillas me esperé escondido entre las mismas. Por fin salió y cerró la puerta tras de sí. Cuando iba a ...
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