1. Ana y el mecánico de barrio


    Fecha: 17/04/2018, Categorías: Anal Sexo con Maduras Voyerismo Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Ana y el mecánico de barrioUn par de meses después de casarme con Anita, descubrí por fin que su condición de ninfómana no tenía solución.Por más que cogiéramos toda una noche en una maratónica sesión de sexo salvaje, ella nunca quedaba satisfecha.Lloraba diciendo que su concha seguía en llamas y que necesitaba más y más verga…Por mi parte, me excitaba terriblemente pensar que alguien le pedía hacerle la cola y que ella se la entregaba con gusto; a mí me la entregaba siempre, pero decía que quería una verga más grande que le maltratara la cola…Una mañana, antes de ir a mi oficina, tuve que llevar el auto al taller mecánico. El dueño era Ricardo, vecino y amigo desde la adolescencia.Ricardo tenía mi edad, era un tipo extremadamente fornido; tenía aspecto de un tipo un poco rudo y una personalidad algo hosca. Pero siempre me había llevado bien con él.Esa mañana tenía demasiado trabajo acumulado en el taller, pero me prometió que esa misma tarde arreglaría mi auto y me lo alcanzaría a mi casa.“Así de paso, saludo a tu mujer” Me dijo mientras sonreía.Le agradecí, un poco sorprendido por la mención de Anita.Mientras me dirigía a mi oficina, sospeché que Ricardo le tenía ganas a mi esposa y fue entonces que en vez de enojarme, me imaginé a ella mostrándole la cola desnuda y eso me excitó terriblemente, al punto que empecé a sentir una fuerte erección.Al llegar a la oficina fui directamente al baño y me masturbé frenéticamente imaginando como Ricardo con una actitud brutal le ...
    ... destrozaba el culo a mi esposa y además, a ella le gustaba.Como un juego empecé a planear cómo hacerlo. Imagine miles de formas, lo que me ponía cada vez más caliente. Interiormente sabía que no me iba a animar a hacer nada, pero me excitaba pensarlo.Regresé temprano a casa y antes de que anocheciera, Ricardo vino para entregarme el auto arreglado. Sin pensarlo, lo invite a pasar y a tomar algo para agradecerle el favor.Sabía que Ana llegaría en cualquier momento con sus calzas de gimnasia y quería ver su cara de deseo cuando la viera.Ricardo se sentó en un sillón del living, preguntando por mi esposa, a lo que respondí que estaba por llegar. Entonces comentó:“Si no es problema para vos, podría esperarla para verla” Dijo riéndose.No dije nada, solo sonreí también. Eso lo animó a seguir.“Porque la verdad, no lo tomes a mal, pero tu mujer tiene un culo infernal, da gusto mirarlo” Dijo, dejando aflorar su lado más rudo.Una reacción normal hubiera sido de bronca y echarlo de mi casa por desubicado, pero no, en vez de eso, me calentó tanto escucharlo que me produjo una erección inmediata. Por mi silencio y expresión se dio cuenta que tenía vía libre para seguir.“A tu mujercita le gusta mostrarlo, siempre camina con la cola parada”.“Que suerte la tuya de meterla en ese culo… porque ese culo se lo estás haciendo bien, no?”. Preguntó con una sonrisa cómplice.“No, a ella no le gusta demasiado por la cola”. Respondí con cierta culpa.“Cómo no le va a gustar, flaco, a todas las minas le gusta ...
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